REDACCIÓN - PONTEVEDRA
Pasos de peatones elevados mediante badenes y una nueva glorieta en el cruce con las calles de A Estrada y San Mauro son dos de las medidas que el concello pretende aplicar en las próximas semanas en la avenida de Juan Carlos I y otras próximas para reducir la velocidad del tráfico por esta calle, la más ancha de la ciudad. El concejal de Barrios, Miguel Vázquez Plaza y técnicos municipales se reunieron ayer con vecinos de la zona para analizar las actuaciones previstas en esta materia en el entorno de A Parda.
El concello dispone de un proyecto de actuación, valorado en unos 250.000 euros, que incluye la colocación de esos "badenes" para peatones tanto en Juan Carlos I como en otras calles transversales. Sin embargo, no estaba previsto modificar la glorieta que regula la intersección con A Estrada (a las puertas del colegio Sagrado Corazón), aunque el concejal se comprometió ayer a acometer esa reforma reclamada por los vecinos. Esta rotonda, de pequeñas dimensiones, cuenta con un perímetro de adoquines y su señalización ofrece algunas dudas, toda vez que en ella confluyen cinco viales, todos ellos con bastante tráfico.
Se calcula que estos trabajos en A Parda, a cargo de la empresa Hidroscivil, comenzarán en unos veinte días, una vez que se firme el contrato de adjudicación. Este proyecto concreto no se extenderá a las calles A Estrada, Joaquín Costa y Pintor Laxeiro, toda vez que estos tres viales, que confluyen también en Juan Carlos I, forman parte de un plan específico de reforma urbana, en el que se contemplan estas medidas para "calmar" el tráfico. La reforma de Joaquín Costa y aledaños, cuyo presupuesto ronda los cuatro millones de euros, está pendiente de adjudicación desde hace varias semanas. De hecho, hace más de un mes que se dispone de las ofertas, que debían añadir mejoras para actuar en el entorno de Os Salgueiriños (un plan específico para el barrio aún está pendiente).
La actuación en Juan Carlos I incluirá también la eliminación de barreras arquitectónicas, una práctica que acomete el concello desde hace varios años en todo el casco urbano y que se extiende en A Parda a diversos barrios, como también ocurre en Monte Porreiro.