M. Q. - PONTEVEDRA
El primero de los dos días de huelga del metal se dejó notar en diversos puntos de la comarca de Pontevedra, donde aproximadamente unos 7.000 empleados dependen del convenio cuya negociación ha derivado en esta situación. La ciudad y su entorno, sobre todo en el municipio de Marín, sirvió como escenario a unas movilizaciones de las que tomaron parte algo más de 4.000 manifestantes, aseguran desde los sindicatos. También apuntan que el seguimiento fue total en las empresas de cierta envergadura, sobre todo en aquellas con más de diez asalariados.
La jornada comenzó ya con contundentes movilizaciones. El municipio portuario acogió las de mayor repercusión de la zona. Desde primera hora de la mañana unos 400 operarios marcharon por la avenida de Ourense y cortaron el tráfico en ambos sentidos de la autovía. Las protestas ocasionaron colapso circulatorio y alteraron las actividades cotidianas del centro urbano, donde la presencia de los trabajadores fue constante.
Los actos se repartieron por diversos puntos de la comarca pontevedresa, principalmente en aquellos con una mayor concentración de industrias ligadas al convenio del metal. En la capital, aproximadamente dos centenares de huelguistas marcharon hasta la sede administrativa de la Xunta, donde solicitaron una entrevista al nuevo delegado del Ejecutivo autonómico, José Manuel Cores Tourís. "Díxonos que non tiña cinco minutos para recibirnos", asegura Marcos Conde, de la CIG. "Pensamos que este conflicto é de tal calado que tería que falar connosco, aínda que non sexa competencia súa", criticó. El representante del Gobierno autonómico les emplazó a un encuentro que se llevaría a cabo hoy.
Tras la negativa a realizar la reunión ayer, este grupo se concentró en Fernández Ladreda, donde también se optó por cortar el tráfico. Ya por la tarde, la presión se materializó en un piquete informativo por las empresas que continuaban con su actividad. Negocios que, según relatan desde los sindicatos, serían más que nada pequeños talleres o firmas familiares, puesto que reiteran que "as máis grandes están totalmente paralizadas", apunta desde UGT el delegado José Carlos del Río.
Los mismos manifestantes que por la mañana concentraron su rechazo a la patronal en Marín, acudieron por la tarde hasta el vecino concello de Bueu para acercarse a recintos industriales. Tras su paso apuntan que "a inmensa maioría de factorías permaneceu pechada". De todas maneras, fue delante de los astilleros marinenses donde mayor repercusión obtuvo el programa reivindicativo del paro, que se fue elaborando sobre la marcha y después de las asambleas sindicales que también se realizaron ayer.
Otro de los puntos conflictivos fue Caldas. Allí también se localizó el paro en los entornos industriales. En toda la comarca más de 7.000 trabajadores se rigen por el convenio del metal. Además de a astilleros, también afecta a fontanerías, electricistas, automoción e incluso a algunas oficinas relacionadas con este sector. Hoy continuarán con sus reivindicaciones.