REDACCIÓN - PONTEVEDRA
Una semana después de la aparición en el tercer piso del número 8 de la calle Amado Carballo de los cadáveres de las dos mujeres chinas asesinadas –según la autopsia– entre el 27 y 28 de abril, la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de Pontevedra y la Policía Científica de la Comisaría Provincial y de Madrid continúan con un intenso trabajo de investigación que, por el momento, está a la espera de que se finalicen los análisis de los perfiles genéticos de los múltiples restos hallados en el apartamento en el que residían las dos víctimas.
Según indicaron ayer fuentes de la investigación, el trabajo realizado hasta el momento permite mantener abiertas diversas líneas de investigación, sin descartar ninguna hipótesis; desde la actuación de un grupo de sicarios por un ajuste de cuentas relacionado con las redes de prostitución, a la participación de un cliente o clientes en el doble asesinato. No obstante, todos los investigadores coinciden en que los resultados de las pruebas de ADN que salgan del laboratorio serán claves para impulsar una de estas líneas de investigación sobre el resto de tal forma que los agentes puedan enfocar de forma definitiva las pesquisas.
En cualquier caso, otros indicios hallados en el escenario del crimen, así como los resultados de la autopsia, ofrecen a los agentes diversas pistas que permiten que las pesquisas sigan avanzando. Es el hecho, por ejemplo, de que la casa no se encontrara revuelta, sino más bien desordenada. Para los policías, este hecho es un síntoma que puede descartar el móvil del robo y que refuerza la teoría de que el autor o autores del doble asesinato eran personas conocidas de las víctimas ya que accedieron al lugar de los hechos sin forzar la puerta y en principio no hay síntomas evidentes de pelea en el interior del domicilio. Además, parece que pudieran haber cogido a las dos víctimas por sorpresa o confiadas ya que la autopsia indica que no hay señales, al menos claras, de que las dos mujeres se hayan defendido de sus agresores.
La Policía Nacional también trata de identificar a los dos ciudadanos orientales a los que supuestamente abrió el portal del edificio una vecina el martes en el que supuestamente se produjeron las muertes. No obstante, los agentes advierten de que estas dos personas pudieran ser simplemente dos clientes de estas mujeres, quienes presuntamente ejercían la prostitución en este apartamento, ya que también ofrecían sus servicios a otros ciudadanos chinos residentes en la provincia.
Kung Yong y Guang Qu fueron enterradas en el cementerio de San Mauro por orden del juzgado después de que ningún familiar reclamase los cadáveres. Una de ellas fue asesinada asfixiada con una cinta adhesiva y la otra estrangulada. Por el momento, no hay detenidos por el crimen.