MARCOS QUINTAS - PONTEVEDRA
El Pontevedra agranda su sueño de estar el año que viene en Segunda División. Después de meses de hastío, el equipo recupera por fin una posición entre las plazas de play off y lo consigue gracias a una victoria ante el Barakaldo, uno de los rivales más temidos por los granates. El triunfo, el sexto consecutivo, le conduce a la cuarta posición de la tabla y fue un gol de Charles el que permitió esa escalada.
La racha de los de José Aurelio Gay aumenta así tras un encuentro más encomiable por la consecuencia de regresar a la zona noble que por la manera de conseguirlo. Y es que los anfitriones sufrieron con un marcador tan exiguo y que dio alas a los visitantes hasta el final, aunque terminasen con dos jugadores expulsados.
Gallegos y vascos se encontraban en Pasarón después de una semana pegados en la clasificación y ambos rivales salieron a por todas al campo de O Burgo. La intensidad se dejó notar desde el principio, aunque las ocasiones no fueron demasiadas, ni siquiera a lo largo de todo el enfrentamiento. El cuadro pontevedrés enlazaba de vez en cuando alguna jugada elaborada que mostraba un mejor juego que el rival, mientras que éste se basaba en la corpulencia y agresividad de algunos de sus integrantes para acercase a Saizar.
Desde los minutos iniciales el juego por las bandas del Pontevedra generó los mayores sustos al Barakaldo y Xavi Moré fue el principal responsable. El centrocampista advirtió con diversas asistencias que sus compañeros no fueron capaces de culminar. En el minuto 29 Charles acertó a empujar hasta el fondo de la portería el que sería el único tanto del encuentro.
Al contrario de lo que le sucede a veces al Pontevedra, esta ventaja en el marcador sí contribuyó a una mejoría en el juego en vez de a una relajación y desconcentración. Los granates movieron el balón con más tranquilidad, haciéndose dueños de la situación y perfeccionando su juego defensivo, uno de los aspectos que suscitaron más reproches en las jornadas precedentes.
Tras la reanudación el segundo gol estuvo cerca, sobre todo de las botas de Nené, entregado pero sin demasiada fortuna. Mientras, el equipo vizcaíno veía próxima la igualada y puso en aprietos la meta local. Más que nada a balón parado. Para frenar el ataque granate empleó técnicas poco ortodoxas que tuvieron como consecuencia la expulsión de Arbilla en el minuto 61 y de Cerro, ya en el descuento. Aun así, los de Gay no pudieron descargar la presión hasta el último instante. Y es que el encuentro acabó tras un saque de falta con barrera en plena frontal que a punto estuvo de aguar la fiesta en Pasarón.