REDACCIÓN - PONTEVEDRA
De los 24 cipreses plantados hace unos meses en el entorno del Teatro Principal, cuatro ya han sido víctimas, hasta el momento de los vándalos, tronzados por la mitad. Estos árboles, que pretenden rememorar el antiguo cementerio existente en el subsuelo y vinculado a la iglesia de San Bartolomé el Viejo, generaron en su día un notable debate ciudadano sobre la idoneidad de su ubicación. Además, en aquellos momentos ya se advertía de su vulnerabilidad ante los gamberros.
Este pasado fin de semana, agentes de la Policía Local identificaron a un individuo que transitaba por la cercana calle Charino con el tronco de uno de estos cipreses bajo el brazo. Este incidente ocurrió poco antes de las ocho de la mañana del pasado domingo.
Se trata de un joven que responde a las iniciales J. L. P. P., de 21 años y vecino del municipio de Redondela, que tan pronto como vio a los guardias, dejó caer el árbol al suelo y de inmediato negó ser el autor de los destrozos. Aseguró que lo había encontrado ya en el pavimento unos metros más arriba, pero también se mostró dispuesto a pagarlo ya que “no era para tanto”, según consta que declaró en el parte de intervención policial.
Hace unas semanas se detectó el primer ciprés roto, cerca de las taquillas del Teatro Principal, pero en la mañana de ayer ya se contabilizaban cuatro, todos con los mismos daños: dos cerca de la casa das Campás y otros dos en el arranque de la calle Charino.
En otra intervención policial durante el pasado fin de semana, los agentes municipales localizaron en la calle Riestra, después de una pequeña batida, a un individuo de 28 años que poco antes había roto el portal de su casa, en la calle Naranjo, de una patada, según la versión de los agentes. La Policía Local recibió el aviso en la madrugada del pasado domingo y una hora después, encontraba al implicados gracias a la descripción aportada por unos testigos.