N. D. - PONTEVEDRA
La fuerte inversión realizada en la remodelación integral del Mercado de Abastos, con un edificio totalmente renovado y un aparcamiento subterráneo, “no cumplió las expectativas” previstas cuando se reabrió este recinto, en octubre de 2003. Así de rotundo se muestra un informe municipal sobre la situación que atraviesa la actividad de la Plaza y su entorno, por lo que se apuesta por adoptar medidas de dinamización comercial.
El estudio, vinculado a la creación de un módulo de dinamización en el futuro Obradoiro de Emprego de Monte Porreiro, señala que “el regreso de la actividad del mercado al actual edificio, en octubre de 2003, tras su rehabilitación (después de varios años en un pabellón provisional al otro lado del río) impulsó la puesta en marcha de nuevos negocios en las proximidades, en función del esperado poder de atracción comercial que se impulsaría en el horario de mañana. Sin embargo, la realidad fue otra y no se cumplió la expectativa. A pesar del mantenimiento de la lonja, no se produjo el desarrollo que tradicionalmente inducía la plaza de abastos”. De hecho, la subasta de pescados y mariscos registra desde su regreso a la calle Sierra una caída paulatina de sus ventas e ingresos, que llegaron a su fondo el pasado año, aunque en este ejercicio parece experimentar un ligero repunte.
Por ello, el propio estudio considera que “es preciso buscar nuevas estrategias que produzcan un efecto similar al que históricamente representó el mercado como motor del eje comercial del casco histórico y dinamizador del corazón de la ciudad que, además de su gran valor patrimonial y riqueza cultural, es un elemento identitario referente en la ciudad”.
Obradoiro de Emprego
Este “bajón” en el poder de atracción del Mercado no ha podido ser frenado siquiera por la mejora sustancial que el propio estudio otorga a todo el casco viejo y, en concreto, a su entorno, por lo que la idea es aprovechar el futuro Obradoiro de Emprego de Monte Porreiro para formar a alumnos en dinamización comercial, que se dedicarían en exclusiva a actuar en el Mercado sus alrededores, con varios mecanismos: “estudiar el entramado comercial, sus peculiaridades urbanísticas, estructura demográfica y económica y tejido social; detectar las necesidades y demandas; determinar los hábitos y pautas de consumo y ocio entre los distintos sectores de la población; así como otras actuaciones más concretas, como rediseñar los puestos de venta de la plaza, instalación de megafonía, diseño de una imagen corporativa e incluso mejorar la instalación eléctrica existente en los puestos de las pescantinas”.