X.M. del Caño / OURENSE
El Concello de Ourense libera a doce operarios que trabajaban en la oficina de recaudación, después de encomendarle esta función a Caixanova, para que cobren por vía ejecutiva y mediante embargos la deuda que mantienen acumulada los contribuyentes. El concejal de Hacienda, Agustín Fernández, considera que sólo se podrá recuperar el cincuenta por ciento de los 24 millones de euros que permanecen pendientes de cobro. Los 12 millones restantes deberán depurarse de la contabilidad de la administración local, "por incobrables", al estar prescrita la deuda, según su criterio.
El concejal de Hacienda pretende dejar al final del mandato el presupuesto del Concello de Ourense por encima del de Lugo, con cien millones de euros, "en el lugar que le corresponde por su número de población, mediante una mayor eficacia recaudatoria".
Los doce operarios que realizaban el cobro de recibos, durante el período voluntario y en ejecutiva, a partir de ahora se van a dedicar exclusivamente a recuperar la cuantía que no abonaron los contribuyentes, "vía embargo de cuentas bancarias, embargo de bienes, de vehículos y devoluciones del IRPF".
La administración local iniciará el procedimiento con una notificación al deudor, dándole un plazo de dos semanas para que pague, dentro de la vía ejecutiva, con un recargo del 5%. El Concello procederá contra el patrimonio de las personas que no realicen el abono, transcurridos quince días, por lo que ya tendrán que abonar un recargo del 20%. El embargo de cuentas bancarias o bienes puede ejecutarse en un mes, siempre que la administración local detecte bienes, en el registro, Hacienda o cuentas bancarias, explica Agustín Fernández.
El mecanismo más común para efectuar los cobros consistirá en emitir una orden de embargo de fondos, una vez que el Concello detecte la cuenta del contribuyente moroso, "para liquidar el importe del saldo correspondiente a la deuda, más el 20% de recargo".
El concello procederá al precintado e inmovilización de vehículos o bienes, dándole la opción de pagar la deuda contraída a los morosos. "En caso contrario, ejecutaría su venta para cobrar la deuda, y le devolvería el importe sobrante", práctica poco común, debido a que se trata de deudas pequeñas, por lo que el contribuyente suele ceder al pago de los recibos.
El Concello de Ourense espera recuperar mediante este sistema, que desarrollará un equipo de doce funcionarios, de tres a cuatro millones de euros este año, cantidad que se incrementará hasta los 12 millones en próximos ejercicios. El cincuenta por ciento de los 24 millones de euros que constan como deuda en la contabilidad del Concello "se depurará, directamente, por imposibilidad de cobro. No tiene sentido que perdamos el tiempo con ella, porque está prescrita".
Agustín Fernández considera que a partir del momento que se ponga en marcha este sistema, aumentará el nivel de cobros, una vez que se marque la pauta de conducta. En ese sentido, lamenta que los gobiernos anteriores "dejaran en un segundo plano las áreas económicas y tributarias, por desinterés, al darle prioridad a la realización de gasto, por lo que estos aspectos están un poco dejados de la mano de Dios".
El concejal socialista que lleva el servicio de Economía no teme que las medidas que adopta su departamento tengan un coste electoral para su partido, porque la permisividad de impagos "constituye un agravio comparativo para los ciudadanos que abonan puntualmente sus impuestos. El 85% de los habitantes de Ourense, pagan sus impuestos en el período voluntario".