Los cuatro grupos políticos en el Concello de Vigo se adelantaron un día a los de Ourense y aprobaron ayer una declaración conjunta en la que reclaman al Gobierno central "un compromiso inequívoco" con la variante de Cerdedo que incluya plazos, calendario de obra y presupuestos. Conscientes de lo que Vigo y Ourense se juegan en la alta velocidad, y pese a las disputas partidistas de la sesión, los cuatro portavoces coincidieron al demandar a Madrid que rompa su silencio y confirme que ejecutará la obra.
El acuerdo no será testimonial. El martes, se reunirá el Consello Social -que agrupa a las principales instituciones viguesas, además de los agentes políticos, sociales y económicos- para reforzar el pronunciamiento y nombrar una delegación que iniciará una ronda de reuniones con el objetivo de crear un frente común del sur de la provincia y el norte de Portugal en favor de dicha infraestructura.
Cerrado el acuerdo de antemano, los grupos políticos, salvo el BNG, se vertieron críticas y reproches mutuos. El más duro fue el portavoz del PP, José Manuel Figueroa, que acusó a la vicepresidenta del Gobierno de "mentir" cuando, en diciembre, dijo en el Club Financiero que el proyecto de Cerdedo estaba ya licitado, mientras que el portavoz del PSOE, Xulio Calviño, reconoció que éste "es el proyecto más paralizado" pero acusó al anterior presidente gallego, Manuel Fraga, de la situación.