REDACCIÓN - OURENSE
Los proyectos de humanización de las calles de la ciudad van incorporando novedades, como el "pavimento táctil", un tipo de suelo que se utiliza en los andenes de las nuevas estaciones del AVE y que permite crear una especie de circuitos en el pavimento para el tránsito de personas con distintos tipos de discapacidad, especialmente las de tipo visual.
La inclusión de ese "pavimento táctil" es precisamente una de las novedades que se ha incorporado en el proyecto de humanización de las calles de Monte Medo y Coto Novelle, las primeras con este tipo de material de seguridad, cuyas obras acaban de rematar, al igual que las de humanización de Serra de Queixa y Monte Seixo, todas ellas en el barrio de San Francisco.
El alcalde Francisco Rodríguez, acompañado por la edil de Movilidad Susana Bayo y el director xeral de Rehabilitación Urbana Xosé Carballido comprobaron ayer el resultado de las obras. El regidor ourensano recordó que las obras de urbanización de estas calles han supuesto más de 900.000 euros de inversión, con cargo a los presupuestos municipales. El Concello se marcó el objetivo prioritario de actuar en ese ámbito urbano, mejorando el acceso de peatones y la seguridad en zonas infantiles y en los accesos al Parque de las Zapatillas.
Las obras han incluido ampliación de aceras, manteniendo las plazas de estacionamiento existentes y se ha dotado en la zona nuevo mobiliario urbano, arbolado y una renovada zona infantil en el tramo de Serra de Queixa con Pena Trevinca.
La renovación de mobiliario y pavimento ha incluido también cambios en la movilidad del tráfico, dado que calle Monte Medo se convierte a partir de ahora en peatonal, mientras que se mantiene el tráfico rodado en el resto, Serra de Queixa, Monte Seixo y Coto Novelle.
No obstante como recordó el regidor, se adaptó el entorno para que coexistan con mayor dialogo el tráfico peatonal y rodado, favoreciendo una mayor fluidez en la circulación de ambos.
Las zonas infantiles han sido también renovadas, con una mejora de los accesos, dada la gran afluencia de niños que van a este "Parque de las Zapatillas", una isla urbana ganada en su día sobre la vía del tren donde nada había, para dar servicio a una zona de alta densidad poblacional deficitaria sin embargo en espacios ajardinadas de esparcimiento para niños y mayores.