X.M. DEL CAÑO - OURENSE
El vicario de Pastoral invitó a la concurrencia a "empezar bien las cosas, con una conversión al Señor y con una oración por el nuevo obispo", que rezó en paralelo con los feligreses ourensanos en la capilla de San José de Cluny de Compostela. En lugar de realizar una predicación, José Pérez Domínguez se limitó a leer el exhorto de Leonardo Lemos Montanet, que confesó "de corazón a corazón" que había pedido que se realizara una vigilia de oración y penitencia el día anterior a la ordenación, al tratarse de una experiencia antigua de la iglesia: orar por el obispo. Y al prelado se le pedía una preparación especial de ayuno y oración previa a su consagración.
Leonardo Lemos Montanet recordó, a través del exhorto, que el lema del ministerio episcopal que hoy se inaugura es Omnia in caritate. La raíz de este pensamiento "se encuentra en San Pablo, sin embargo, la traducción libre que yo quiero hacer es la siguiente: que todo sea hecho en, con y por Dios, porque cuando lo hacemos todo con esta finalidad, el Señor, que es la auténtica Caridad, nos ayudará a descubrir su rostro en el de los hermanos, de manera especial en los más necesitados, comenzando por los de nuestro entorno. Os invito a que el sentido de este lema episcopal lo hagáis vuestro".
"¡Qué buena ocasión para acercarnos al Sacramento de la Alegría en estas vísperas de la ordenación episcopal del que será vuestro obispo! No solo es una ocasión de gracia extraordinaria para mí, sino para todos los que formamos esta Iglesia que peregrina en Ourense", manifestó Lemos Montanet, a través del escrito leído por el vicario de Pastoral.
José Pérez Domínguez reveló que la preocupación del obispo electo es "acertar como pastor en esta iglesia diocesana, y nos pide a todos que le echemos una mano para lograr ese objetivo; sabe que la tarea es difícil, por lo que tenemos que estar todos a su lado".
El clero ourensano agradece el gesto que ha tenido Leonardo Lemos Montant, enviando sus libros al Seminario de Ourense y realizando un cambio en su testamento, para que lo entierren en la catedral de Ourense, como compromiso de permanencia, junto a Quevedo y Quintana, que está en el trascoro; Ángel Temiño, en la capilla del Santísimo; y monseñor Cerviño, que está en la entrada, debajo del Pórtico del Paraíso.