SANDRA DE LA FUENTE - OURENSE
Esta semana recorrió por primera vez todos los pasillos del inmenso Pazo Provincial del que su padre fue amo y señor durante 22 años. Desde el lunes es él el que tiene el bastón de mando y quiere marcar territorio delegando funciones en sus diputados y llamando a las puertas de todas las administraciones. Todos estamos en el mismo barco, dice, "se llama Ourense y lleva la bandera del PP". El capitán es Manuel Baltar, de 44 años.
–Lleva cuatro días al frente de la Diputación, ¿echa algo de menos?
–Nada, estoy descubriendo cosas absolutamente positivas, no echo para nada en falta la etapa de diputado que ha sido muy enriquecedora y exigía una dedicación plena, aunque a veces no esté suficientemente reivindicada. Aquello implicaba desplazamientos continuos. Ahora estoy en casa, con una disponibilidad 24 horas a la provincia. Es un punto de vista diferente que me satisface todavía más.
–Volver a casa significa cambiar la política autonómica por la provincial, ¿no sale perdiendo con el cambio?
–Mi razón de estar en política es Ourense, y ahora estoy aquí, así que no hay nada mejor. Si la provincia de Ourense tiene entidad jurídica propia con un gobierno y yo tengo la oportunidad de estar al frente, pues miel sobre hojuelas.
–¿Concibe entonces su paso por el Parlamento de Galicia como una etapa más de su formación como político?
–Me da una perspectiva más global de Galicia, para relativizar un poco todo, y enriquecedora. Pero no solo por conocer a los líderes de otras formaciones políticas a nivel autonómico, sino por trabajar con presidentes como Fraga o Feijóo. Viví desde la oposición la etapa del bipartito, y eso me aporta un plus.
–¿Se ha sentido cómodo con sus compañeros del PPdG siendo hijo de José Luis Baltar?
–Nunca pensé en eso. Me he sentido absolutamente cómodo desde que fui delegado de Agricultura y durante 10 años en el Parlamento.
–¿No le han pasado factura en el PP la amenaza de escisión de 2005 y la crisis que provocó su candidatura al congreso provincial hace dos años?
–Si así fuese no estaría ahora aquí, el hecho de ser presidente de la Diputación supone contar con el apoyo interno del partido. En 2005 no hubo ninguna amenaza de escisión, aquello fue una cuestión de ámbito interno que se resolvió sin ningún trastorno salvo el periodístico porque a alguien le gustó airearlo. Al congreso anuncié que me presentaría tras pulsar la opinión del PP en 92 ayuntamientos, fui lo más limpio posible porque lo hice después de que Baltar anunciase que no se presentaba. Conseguí un número récord de avales y gané.
–¿Cree que seguirá contando con el apoyo de los alcaldes sin José Luis Baltar?
–Eso solo lo puede responder el tiempo, aunque yo no lo dudo porque también se planteó cuando Baltar dejó la presidencia del partido. Desde entonces vivimos dos jornadas electorales sin él en la campaña y el PP consiguió los mejores resultados de la provincia.
–¿Qué ansía lograr para que no le vean como "el hijo"?
–No pierdo una décima de segundo en pensar que tengo que demostrar algo más, solo tengo que centrarme en trabajar. Me gusta la política, nadie me dijo "métete ahí", y vengo igual a gobernar una institución que no está bien financieramente.
–Y para gobernar una provincia de pocas oportunidades, atacada por el paro, el abandono del rural y el envejecimiento. ¿Quién tiene la culpa de este diagnóstico?
–No hay un único culpable, todos tenemos que entonar el mea culpa. Quizás porque hubo gobiernos que no apostaron por equilibrar el territorio mirando más el número de habitantes que los kilómetros cuadrados. No tenemos mar pero sí otras potencialidades que no poseen otros. Somos la primera exportadora en pizarra, la única con cuatro denominaciones de origen vitivinícolas, cuna de los grandes de la moda como Adolfo Domínguez, Purificación García, Roberto Verino o Kina Fernández. Pero hubo un gobierno socialista de Felipe González que marginó la provincia, con Zapatero más de lo mismo y después el bipartito que se dedicó a asfixiar Ourense dejando sin oxígeno a los ayuntamientos del PP. Eso no sirve.
–En ese tiempo también se incluyen 16 años de Fraga en la Xunta y 22 de José Luis Baltar en la Diputación.
–Posiblemente no se hizo todo lo que se podía haber desplegado. A nivel autonómico soy consciente de que Galicia recibió muchos fondos de Europa en su condición de Objetivo 1 por la situación socioeconómica de Ourense y Lugo pero la redistribución era para las provincias atlánticas, discriminando claramente el interior. Eso lo denunciamos siempre y es un tema que si se hubiese redirigido en su momento, habría otro tipo de resultados. La Diputación, con el escaso papel económico que tiene, hizo grandes cosas. Basta ver los planes operativos de todos los años en los ayuntamientos para ser conscientes de que la situación fue difícil y de que hubo momentos en los que la Diputación estuvo sola. Confío en que esto cambie por la buena sintonía con el gobierno de la nación y el autonómico.
–¿Qué asuntos pendientes le va a reclamar a Feijóo?
–A Feijóo no hace falta recordarle cuales son las necesidades de Ourense, tiene una visión muy aproximada. Un tema es la finalización de la entrada del AVE en la provincia, que también trataré con la ministra Ana Pastor. La apuesta por el termalismo se va a solicitar expresamente para que deje de utilizarse como un argumento político sin concreción. Hay unos carteles en la entrada de la ciudad que dicen Ourense, capital termal de Galicia. La política y las realidades no son solo cartelería, hay que bajar a la arena y concretar. Haremos una visión global de la provincia, comarca a comarca, y veremos en que grado de ejecución está el Plan Impulsa, una verdadera apuesta por Ourense que no ocurría con el bipartito. Todo siendo consciente de que la situación financiera actual del gobierno autonómico no es la más boyante, eso está claro.
–Tampoco la de la Diputación, ¿se conoce los números?
–Sí, básicamente el aterrizaje consiste en eso. En saber que tenemos 72 millones de presupuesto, una institución que tiene una plantilla que no llega a los 800 entre funcionarios y personal laboral, contratado y demás. Que tenemos un horizonte por delante para desarrollar un presupuesto que aprobó otro presidente y que hay que ejecutarlo durante este año gestionando también con las aportaciones que vengan de otras administraciones.
–¿Le parece normal que el 41% de ese presupuesto sea para gastos de personal?
–Es el presupuesto que hay. Quizás no dice toda la verdad o no vende todo lo que realmente representa. En ese personal se engloban muchos funcionarios y personas que están en servicios como el de vías y obras o planeamiento que con su trabajo están contribuyendo a que se desarrollen inversiones en ayuntamientos. Si no los tuviésemos tendríamos que externalizar y eso supone un coste. Es personal que produce, que hace cosas a mayores, no son solo gente que está en una oficina, sino que está fuera de la Diputación haciendo obras y servicios que son de calidad. La sociedad lo percibe así. Mi idea es la fusión de concellos para la prestación de estos servicios. Todas esas críticas y esos números hay que redimensionarlos y verlos en su justa medida. Yo creo que ese porcentaje se puede reducir pero no todo responde a algo negativo.
–¿Continuará entonces con la política de contratación de su padre?
–Las contrataciones ya se han reducido notablemente en los últimos meses y años, como en todas las administraciones, hasta el punto de prohibirse los concursos, oposiciones y oferta pública de empleo. En la Diputación también pasa, con la crisis no se ha podido contratar. Hace meses había 300 contratados y ahora menos de la mitad.
–Ha iniciado una ronda de visitas a los organismos dependientes y está en el aire el debate sobre la duplicidad de servicios. ¿Suprimirá alguno?
–Estos días he saludado a todos los funcionarios de esta casa. Seguiré haciendo visitas pero ya he decidido poner en marcha consejos de dirección donde el presidente se reunirá con los responsables para que circule la información y revisar los servicios que prestan y ver si hay áreas que merecen una reflexión sobre si deben seguir existiendo. Es una cuestión de días o semanas y para ello contaré con todo el personal directivo de la Diputación que es un lujo.
–¿Sigue adelante la auditoría en el Teatro Principal?
–Las auditorías se pueden hacer pero la responsable del Teatro Principal seguramente tendrá una propuesta para reorientar el futuro del teatro sin mermar la calidad en la programación. Nosotros no somos una empresa privada, tenemos que dar un servicio a los ourensanos pero de calidad.
–¿Tiene futuro Urbaourense?
–Urbaourense surgió en un momento de nula colaboración del gobierno en ayuntamientos que requerían inversiones en suelo industrial. Todo está por hablar, hay que apostar por lo que tenga utilidad para la sociedad, no suprimir por suprimir.