J.F. - OURENSE
Un trabajador recién despedido delató a su antigua empresa, Industrias Químicas Gallegas S.A., ante la Guardia Civil por una supuesta agresión contra el medio ambiente que podría desencadenar consecuencias económicas y penales. Según fuentes del instituto armado todavía no hay imputados, a la espera de que los informes policiales finalicen y se conozcan los resultados de los análisis de las muestras de vertido recogidas. Las conclusiones se pondrán en manos de la Fiscalía tras la apertura inicial de diligencias.
El exempleado relató a los agentes del instituto armado la existencia de toneladas de vertidos incontrolados de poder químico, soterrados en una finca aledaña a la empresa de pinturas del Polígono de Barreiros, en el término municipal de San Cibrao das Viñas, parcela donde los servicios del Seprona localizaron toneladas de residuos, recipientes y desechos contaminantes en contacto con el suelo pero también con el agua, lo que hace temer una posible contaminación del cauce que ya ha motivado la recogida de muestras por parte del servicio de la naturaleza del instituto armados y por personal de la Confederación Hidrográfica Miño Sil, que investiga si los tóxicos se filtraron al Barbaña. La Diputación ha formalizado un convenio con los ayuntamientos de Pereiro de Aguiar y San Cibrao das Viñas para evitar los reiterados vertidos que soporta el cauce y detectar a los autores.
Sanción anterior
El organismo de cuenca, ilocalizable durante toda la jornada de ayer para este periódico, ya abrió un expediente sancionador a la misma empresa hace años por un vertido de pinturas, según señalaban algunas fuentes. La tutela del medio y la potestad sancionadora recaen además en la Xunta. La pasada semana funcionarios autonómicos inspeccionaron la zona y elaboraron un primer informe. La Xunta, a la que compete imponer una sanción según la Ley de Responsabilidad Medioambiental, ha abierto un expediente y estudiará imponer una multa económica y su cuantía, una vez finalicen la tramitación del expediente.
En línea de que "quien contamine, pague" con el objetivo de reparar en lo posible el daño ambiental causado, el colectivo ecologista Amigos da Terra mostraba ayer su disposición a presentar una denuncia que instara a una investigación "en profundidad sobre la gestión de los residuos tóxicos de todo el sector". Adega se pregunta si la empresa dispone de la licencia de actividad y autorizaciones preceptivas.
Desescombro
El servicio de Seprona de la Guardia Civil inició la investigación el pasado mes de noviembre tras recibir la denuncia contra Industrias Químicas Gallegas. Agentes del instituto armado realizaron apostaderos con la intención de sorprender, in fraganti, al autor de los vertidos, "pero no se vio a nadie", según fuentes oficiales del cuerpo.
No obstante, después de varias averiguaciones los investigadores localizaron a varios metros bajo tierra toneladas de desechos, bidones, pinturas y residuos tóxicos procedentes supuestamente de la actividad de la empresa que linda con la parcela y cuya nave está ubicada a pocos metros de distancia. La fosa se encontraba junto a un gran bidón oxidado.
Tras la localización de los residuos, en un operativo coordinado entre los agentes de la naturaleza y técnicos de la consellería de Medio Ambiente , se llevaron a cabo a finales del mes de enero trabajos de desescombro de los restos enterrados, una tarea que consta en el atestado policial y en el expediente tramitado por la Xunta. Los recipientes y residuos contaminantes fueron transportados en grandes contenedores para ser tratados convenientemente.
Desde la empresa química una mujer afirmaba ayer que "seguimos trabajando y aquí no se ha notificado nada". La industria desempeña su actividad desde hace 15 años. Al preguntar por el gerente, la misma persona se limitó a contestar que "no está ni estará durante varios días".