J.F. - OURENSE
Tomarse la justicia por la mano para cobrar una pequeña deuda amenaza a dos acusados con la posibilidad de una condena que, en conjunto, superaría los cuatro años de cárcel. Según los cargos que le atribuye el ministerio público, el dueño de una droguería de O Barco de Valdeorras encargó a dos hombres que cobraran "a toda costa" una deuda de 163 euros que no había podido subsanar reclamando el dinero al cliente en varias ocasiones.
Los dos cobradores, presuntamente, allanaron la vivienda del moroso exigiéndole el pago mediante amenazas y, tras no hallar ninguna cantidad en el domicilio, lo conminaron a retirar de un cajero automático el efectivo supuestamente para resarcir la deuda comercial. Solo uno de los extorsionadores materiales se sentará ante el juez ya que el otro ejecutor, Noelio C.D.J. fue expulsado del país en abril de 2010. El que debía hacerlo, Gumersindo E.G. no compareció ayer, no contestaba a las llamadas telefónicas ni a las cartas de su letrada de oficio y, previsiblemente, el juzgado dictará una orden de búsqueda y personación. Canarias era su último paradero conocido.
La causa que iba a ver la luz ayer después de más de dos años y medio de tramitación penal, arrastrará una demora adicional de ocho meses. La vista fue suspendida ayer por la magistrada del Penal Número Uno que lleva el caso. La saturada agenda de los órganos penales, recargada aún más por este ajuste forzoso, retrasará otros ocho meses la celebración de la vista, reubicada finalmente a principios del próximo mes de octubre. "Dicen que está saturada la justicia pero se lleva a juicio un procedimiento por 163 euros y sin ninguna prueba ni ningún testimonio en contra". Son las palabras del abogado de la defensa de J.A.F.F., el comerciante señalado por el ministerio público a pesar de que, según esta parte, "no fue incriminado por nadie".
El fiscal sostiene que este acusado, que se enfrentaría a 11 meses de cárcel, vendió varias pinturas a un cliente que no pagó y acumuló durante más de un año una deuda de 163 euros Hubo varias reclamaciones verbales para que se atuviera a pagar. Esto lo reconoce la defensa. Solo Noelio –que no comparecerá a juicio– declaró que el comerciante se dirigió a él para que recordara la deuda pendiente al cliente, al que el acusado ausente conocía. Aparte de esto, según la defensa, "no hay ninguna declaración" contra el empresario "ni siquiera de la víctima", incide.
Pero el ministerio público defiende que, tras pedir sin éxito el dinero por compras que se habían producido desde el verano de 2008, el comerciante "decidió cobrar dicha deuda por medios violentos". Presuntamente se puso en contacto con el acusado expulsado del país y con Gumersindo E.G., para el que el fiscal solicita tres años y cinco meses de cárcel.
Una madrugada de junio de 2009, los extorsionadores se presentaron en el domicilio del cliente en O Barco. Tras llamar de manera insistente, la víctima se encerró en la habitación y pidió auxilio por teléfono a la Guardia Civil. Mientras, los dos cobradores comenzaron a dar patadas y forzaron la puerta con un extintor. También rompieron la del dormitorio. Los dos hombres exigieron el dinero al cliente amenazándolo con partirle la cara. Tras registrar el salón sin éxito, le ordenaron que se vistiera para retirar el efectivo de un cajero automático. En ese preciso momento, dos agentes de la Guardia Civil frustraron los planes arrestando a los dos hombres.