J.F. - OURENSE
Treinta y seis años de pesadilla y calvario al lado de su marido. Múltiples amenazas de muerte, imposiciones de permanecer en casa, golpes, agresiones psíquicas. La historia de malos tratos sufrida por una mujer de Oímbra durante su largo matrimonio arma la petición de castigo por parte del ministerio fiscal para José G.R., un hombre de 63 años que se enfrenta a ocho años entre rejas por cuatro delitos de violencia machista y actitudes que bordean lo surreal. En al menos una ocasión, el presunto maltratador amedrentó e intimidó a su mujer cantándole en una canción insultos y amenazas de muerte.
La violenta personalidad del acusado desbordó el seno de la pareja y también deturpó el día a día de sus hijos. En una ocasión, uno de ellos frenó al acusado, encima de la mujer tras zarandearla, y acto seguido el presunto maltratador acudió a la cocina, empezó a buscar en los cajones profiriendo amenazas de muerte e intentó arrojar un cuchillo al vástago. Ese mismo día, recuerda el fiscal, asió un machete de cocina y se dirigió en actitud amenazante hacia madre e hijo, lo que motivó que este último tuviera que reaccionar encerrándolo en la cocina.
El clima envilecido que, atendiendo a los hechos, instauró el acusado en el domicilio familiar, tardó en pasar de la intimidad del hogar al conocimiento de las autoridades judiciales. La vida diaria junto a su marido inoculó en la víctima, según hace nota el ministerio público, "un fuerte temor de la misma hacia al acusado y a sus posibles represalias".
La vista oral de juicio, pendiente solo de sentencia, se celebró ayer en el juzgado de lo Penal Número Uno. El fiscal carga sobre el acusado cuatro delitos: dos diferentes por amenazas, uno de maltrato no habitual y un tercero por malos tratos físicos y psíquicos habituales.
Durante la convivencia de pareja, el acusado fue agresivo con su mujer, la amenazó múltiples veces de muerte y no le permitía salir de casa, sostiene la acusación pública. No solo hubo malas palabras. El hombre también propinó agresiones a la mujer.
Su conducta de un día concreto lo enfrenta a cinco de los ocho años que reclama el fiscal en total, definiendo los hechos en tres de los cuatro delitos que, en suma, se le imputan en la causa.
El 16 de septiembre de 2010, el acusado, su mujer, su hijo y la pareja de este se encontraban el domicilio familiar de Oímbra donde convivió el matrimonio. Estando los tres familiares en la cocina de la casa, José G.R. los insultó y se puso a cantar a su mujer que pretendía matarla.
El escrito del fiscal que relataba estos hechos continúa narrando que cuando la esposa se quedó sola un momento después, el acusado se dirigió a ella desde el piso superior de la vivienda y, tras insultarla, la agarró y la zarandeó colocándose encima de ella. El hijo en común del matrimonio que se encontraba en la vivienda oyó los gritos de su madre y se dirigió donde estaba el acusado. El vástago quitó a su progenitor de encima y trató de calmarlo. El acusado se calmó aparentemente pero acto seguido acudió a la cocina e intentó arrojar a su hijo el cuchillo, que tuvo que encerrarlo para que la situación no empeorase.
El ministerio fiscal solicita, además de la pena de prisión de ocho años, una medida judicial de protección para la víctima. Si prospera la acusación por los cuatro delitos, el acusado no podrá acercarse a menos de 500 metros ni mantener contacto con su víctima durante un periodo de 20 años.