S.F. - OURENSE
Edgar Alves, de 48 años y nacionalidad portuguesa, suma una nueva incidencia en su historial delictivo tras ser detenido el miércoles por la tarde en Larouco por atentado y resistencia a los agentes de la autoridad.
Alves L., ha tenido que responder varias veces ante la justicia por denuncias de malos tratos contra su mujer y quebrantamiento de condena por no cumplir las órdenes de alejamiento de su pareja (en octubre de 2010 fue condenado a 9 meses de prisión). También está imputado y pendiente de juicio por dos delitos de homicidio imprudente por conducir borracho cuando sufrió un accidente de tráfico en el falleció su hija de siete años (no llevaba cinturón de seguridad) y su cuñado, hermano de su esposa, que también iba en el coche a pesar de existir una orden de alejamiento.
Edgar Alves L. volvió a ser detenido el miércoles tras protagonizar un altercado cuando estaba en un bar de Larouco acompañado de su esposa, con la que sigue conviviendo a pesar de la terrible sucesión de acontecimientos en los que se incluye la muerte de su hija y una etapa de separación en la que Carmen L.F., de 38 años, estuvo en una casa de acogida.
Según relataron ayer testigos del suceso, el portugués, como le llaman en el pueblo, estaba "muy bebido" y quiso pegar a su mujer sin motivo aparente. Su objetivo se vio frustrado al intervenir para evitarlo las personas que se encontraban allí presentes. Parece que esto no gustó al detenido, que empezó a insultar a los camareros, con especial dedicación ofensiva hacia las mujeres, adoptando una actitud "muy agresiva". Al no poder descargar en su mujer "empezó a codazos contra la cristalera del bar".
Finalmente fue expulsado del establecimiento y todavía permanecía fuera cuando llegó la patrulla de la Guardia Civil de A Rúa, que ya había sido alertada de lo que estaba ocurriendo. Según informaron fuentes del instituto armado, los agentes intentaban calmarlo para identificarle cuando Edgar Alves arremetió contra ellos a base de golpes e insultos. Finalmente lograron pararlo y fue detenido. La causa se trasladó al Juzgado de Instrucción Dos de O Barco.
Según comentó una vecina de Larouco, Edgar Alves y su mujer residen juntos en este municipio, de donde es natural la esposa, desde hace unos cinco meses. El detenido es "conocido" en el pueblo por altercados similares al protagonizado el miércoles, pero también por la tormentosa relación que mantiene con su compañera y por la doble imputación por homicidio imprudente que pesa sobre él tras el accidente en el que falleció la pequeña Ana Belén.
Sucedió el 10 de julio de 2010, en la A-52 a su paso pro San Cibrao, cuando Edgar Alves, que conducía borracho, se salió de la carretera y cayó por un barranco de unos quince metros. En el vehículo viajaba su esposa, a la que no podía acercarse a menos de 300 metros por orden judicial dictada el mes de noviembre anterior como medida cautelar por una denuncia de malos tratos, además de la hija de ambos, y el hermano de su esposa.
La pequeña, totalmente desprotegida por no llevar cinturón ni asiento reglamentario, salió despedida y falleció. Su cuñado murió en el hospital y la mujer estuvo ingresada muy grave. Edgar Alves, que había sacado el carné de conducir hacía tres meses, fue el mejor parado al sufrir únicamente heridas de leve consideración.
Duplicaba la tasa
La Guardia Civil le sometió al test de alcoholemia y duplicaba la máxima permitida. Además del doble homicidio por imprudencia se le imputó también un delito contra la seguridad del tráfico por conducir ebrio y un delito de lesiones imprudentes, además del quebrantamiento de condena por la orden de alejamiento de su mujer. En octubre fue condenado a nueve meses de prisión por este hecho, una pena en la que pesó la reincidencia del acusado.