REDACCIÓN - OURENSE
La junta de tratamiento de la prisión de Pereiro de Aguiar, en Ourense, denegó ayer la concesión de la pulsera telemática que le había solicitado el exalcalde de Os Blancos, José Antonio Rodríguez Ferreira, para estar controlado sin tener que ir a dormir a la cárcel y poder disfrutar del tercer grado penitenciario en su domicilio.
El exalcalde de Os Blancos fue condenado a cinco años de cárcel por malversación de más de 140.000 euros de las cuentas del concello, e ingresó en prisión en el verano de 2009. Hace unas semanas había solicitado la posibilidad de acogerse a este sistema de control telemático, amparado en el artículo 86.4 del reglamento penitenciario, que permite al interno que cumple tercer grado pernoctar fuera de la cárcel siempre que se avenga a ser controlado mediante este tipo de dispositivos.
El exregidor de Os Blancos, comenzó a disfrutar del tercer grado penitenciario en el último trimestre del año 2010, lo que le permite ejercer un trabajo en el exterior, volver a dormir antes a la cárcel antes 9 de la noche, y tener una semana de permiso al mes si hay buena conducta.
Sin embargo, la pelea mantenida con un funcionario que descubrió que el exregidor había introducido alcohol y dinero en la cárcel, provocó que le fuera retirada su condición de preso de tercer grado, condición que no volvió a recuperar hasta noviembre de 2011 es decir hace apenas unos días.
De hecho, el propio José Antonio Ferreiro hacía unas declaraciones para la prensa hace dos días, cuando regresaba a las 9 de la noche a prisión tras pasar la jornada en su domicilio. El alcalde pretendía ahora con la solicitud de esta pulsera telemática, que la mayoría de los reclusos de tercer grado rechazan, no tener que volver a pisar la prisión, desde la que no tuvo problemas sin embargo para diseñar una lista para Os Blancos.
La pulsera telemática es un dispositivo electrónico compuesto por dos aparatos: el receptor y la pulsera. El receptor se instala en la casa del usuario, conectado a un teléfono y la pulsera, en el tobillo. Una vez programado, el receptor permite una movilidad normal al usuario en su casa, pero envía una señal cuando este abandona el domicilio, que es recibida en el Departamento Telemático del centro de inserción en el que se encontraba interno el recluso. Esta señal permitirá comprobar si está respetando los horarios, de regreso a casa, que deben ser los mismos que cuando cumplía el tercer grado en prisión. El uso de esta pulsera obliga a hacer una visita mensual al departamento telemático del centro para que compruebe que el dispositivo funciona de forma adecuada.