X.M. DEL CAÑO - OURENSE
Tras la vorágine de todo lo que rodea al festival de Eurovisión, Lucía Pérez encontró un hueco en su apretada agenda de actuaciones de verano para venir a Ourense a actuar como madrina en el acto de presentación de la tienda “Quero ser…”, dedicada a la venta de productos confeccionado por personas con discapacidad física e intelectual de Aspanas.
–Pese al antepenúltimo puesto que ha tenido en el festival, Lucía ha demostrado que es “ganadora en solidaridad”.
–Yo siempre que puedo, colaboro en estas cosas. Ayudar a la gente con tu presencia es muy gratificante.
–Hay ganadores de Eurovisión que se quedaron en eso, al tener luego una trayectoria musical más bien pobre, mientras que otros artistas que no lo ganaron, supieron remontar, con una carrera musical extraordinaria. ¿Aspira a formar parte del segundo grupo?
–Ojalá que a mí me pase como a los últimos. A fin de cuantas, el puesto en el que quedas en Eurovisión es la anécdota.
–El festival es una buena plataforma para darse a conocer.
–Está claro, Eurovisión abre puertas, pero el desarrollo de la trayectoria musical se hace con el trabajo diario. Ahora hay mucha más gente que me conoce, sobre todo fuera de Galicia, por lo que hay que trabajar más duro todavía, para demostrar que puedes estar ahí. Eurovisión ha sido un paso muy importante en mi carrera. A partir de ahí hay un punto y seguido; espero que sea largo. Participar en Eurovisión ya ha sido un premio, porque abre puertas.
–¿Estuvo nerviosa durante la actuación?
–Tengo la suerte de que los nervios no me afectan demasiado. Y viendo que estaba cómoda, a nivel vocal y a nivel sonido, la verdad es que no estuve muy nerviosa. Como estaba arropada por los chicos del ballet, más que nerviosos nos contagiamos con la tensión de querer salir al escenario.
–A eso, le ha ayudado su trayectoria anterior.
–Son ocho años de cantar en sitios donde hay poca gente, de cantar para mucha gente, experiencias buenas, experiencias malas, y eso te va curtiendo como artista. Al final te das cuenta de que todas esas cosas, buenas y malas, valen la pena.
–¿No la ha traumatizado quedar antepenúltima?
–No, para nada. Yo iba muy concienciada de que en Eurovisión todo podía pasar y que lo importante era realizar una buena actuación y dar una buena imagen de España. Como se ha logrado todo eso, yo he quedado muy contenta. Por mi parte, misión cumplida.
–Estaba “limitada” por la canción.
–“Que me quiten lo bailao” es un tipo de canción con el que no exploto mi capacidad interpretativa. Este año tocó así, una canción relativamente fácil, pero es alucinante ver cómo reacciona la gente con ella y la baila en el verano. Es muy bonito observar eso desde el escenario. “Que me quiten lo bailao” tiene cosas muy positivas.
–A pesar de que está empezando el camino, ya tiene cuatro discos a sus espaldas, con cincuenta melodías.
–En los ocho años que llevo trabajando, la gente no se enteraba, pero yo iba andando y subiendo. En mis conciertos hay versiones, canciones gallegas y canciones de mi repertorio. Yo creo que es un concierto variado, para todo tipo de público, en el que la gente lo pasa bien.
–¿Tiene proyectos musicales sólidos por delante?
–Warner Music editó el disco Cruzo los dedos, antes del festival de Eurovisión, que contiene “Que me quiten lo bailao” y otros temas anteriores míos. Cuando pase el verano, retomaremos su promoción.