X.M. DEL CAÑO - OURENSE
Aquagest mezcla agua del Miño con la que procede del lugar de suministro habitual, los embalses de Cachamuiña y Castadón, "para evitar que los ciudadanos noten el cambio de sabor" en el momento que se agoten las reservas que mantienen las presas. El bombeo del cauce fluvial se inició hace una semana, con más de un mes de retraso sobre la fecha en la que suele realizarse otros años, con lo que el Concello logró un ahorro de más de 30.000 euros en energía eléctrica.
El concejal de Medio Ambiente, Demetrio Espinosa, explica que este año "la cosa va muy bien", porque llovió y hay mucha agua. "Para el Concello es una noticia muy buena". La fecha habitual de inicio del bombeo es el mes de junio, en el momento que se suelen agotar las reservas de Cachamuiña y Castadón, pero en el año 2008 hubo que empezar a bombear en enero, por la gran escasez de agua que se registró. En cambio, este año había reservas suficientes en las presas para empezar a extraer agua del Miño en agosto, aunque por motivos estratégicos se inició el bombeo hace una semana, de forma progresiva, para amortiguar el cambio de sabor que supondrá variar la toma del Loña al Miño, además de "respetar el caudal ecológico".
En el mes de agosto Ourense empezará a consumir sólo agua del Miño, que tiene "una gran calidad", a pesar de que ese río "está sometido a numerosas circunstancias, a lo largo de los lugares por los que transcurre, por lo que en momentos puntuales puede generar problemas", como el gran vertido de aceite que se registró durante el incendio del transformador de Velle, por lo que Demetrio Espinosa resalta la "gran ventaja" que tiene la ciudad, que puede contar con dos puntos de captación de agua, para garantizar "una calidad total".
El concejal de Medio Ambiente explica que el Miño tiene una cuenca muy amplia, a lo largo de la cual "hay contaminación agraria difusa, pozos sépticos, la depuración de la ciudad de Lugo tiene sus carencias, pasa al lado de un gran polígono industrial y tiene embalses, en los que se producen derrames de aceite, durante los ajustes y reparaciones de maquinaria". Sin embargo, parte de esos problemas se solucionan por la capacidad autorregeneradora que tiene, con sus arenales y vegetación, al tratarse de un río de gran caudal y una amplia cuenca.
Las presas de Cachamuiña y Castadón acumulan más partículas en suspensión que el agua del Miño, por lo que requieren "un mayor gasto en depuración", debido a que reciben el caudal del río Loña, que pasa por zonas agrícolas y tiene mucho arrastre, además del problema de la escasez de nivel, sobre todo durante los meses más calurosos del año. Para paliar estos problemas, la Confederación Hidrográfica hizo unos "muros cortina o muros pantalla" en la entrada de Cachamuiña, para que el agua reborde por encima, evitando los sólidos que trae en suspensión.