REDACCIÓN - OURENSE
Ayer fue un día grande en el Seminario Mayor. Jonatan Pousada, Néstor Álvarez y Miguel Alonso, de 26, 24 y 28 años respectivamente culminaban una carrera de estudios eclesiásticos en éste centro formativo, que culminó con su ordenación como sacerdote.
Laa misa de ordenación fue oficiada por el obispo de la diócesis de Tui-Vigo y administrador diocesano de la de Ourense, Luis Quinteiro Fiuza, en un contexto claramente íntimo y familiar al que no faltaron sus compañeros de estudios 13 jóvenes que cursan todavía alguno de los 6 cursos de la carrera eclesiástica, así como sus profesores, y su familia que siguió con atención, y desde primera fila, un acontecimiento único en la vida de sus hijos.
Cada año según fuentes del Seminario Mayor del que es rector Ángel Feijóo Mirón, hay una media de tres ordenaciones sacerdotales en Ourense, salvo en 2009, "annus horribilis", para la iglesia, con una sola ordenación, insuficiente siempre para un contexto diocesano precario en sacerdotes.
De los más de 400 que tiene la diócesis, poco más de 300 están en activo y algunos, sobre todo los más jóvenes, tienen que realizar sesiones maratonianas para atender hasta once parroquias, lo que obliga a salpicar las misas durante toda la semana, y a centrar sólo en dos o tres parroquias la misa dominical.
Pero ayer la noticia no era esa tan manida escasez de vocaciones, sino la satisfacción de las familias, la mayoría de hondas convicciones religiosas. satisfechas por la opción "libre y muy meditada", apuntan fuentes del Seminario Mayor, que han tomado sus hijos y que ayer culmina tras años de formación.
El último año ha sido ya una experiencia para todos ellos pues han realizado su diaconado en parroquias muy activas. Jonatán en la del populoso barrio de Santa Teresita; Miguel Alonso en la parroquia de la Asunción y Néstor en la de Santiago de As Caldas. Ahora les queda saber su destino, porque su vocación ya está clara.