X.M.C. - OURENSE
La procesión del Domingo de Ramos nace del propio relato evangélico. Representa la entrada triunfal que realizó Jesucristo en Jerusalén, a lomos de una borriquilla, rodeado de gente que lo aclamaba, entre la que se encontraban muchos niños, que continúan siendo los mayores protagonistas del evento en la actualidad.
Pese al despiste que tuvo alguna gente por el cambio de hora, que se perdió el inicio de la ceremonia, más de 3.000 personas –sobre todo niños y jóvenes, con sus padres y abuelos, por lo que podían verse familias al completo–, se aglutinaron poco después de las once de la mañana en torno al Parque de San Lázaro, delante de la Subdelegación del Gobierno, donde el obispo de la diócesis, Luis Quinteiro Fiuza, realizó la bendición de palmas y ramos de laurel y olivo, para participar luego en la procesión, que transcurrió por la rúa do Paseo, Lamas Carvajal y praza de Santa Eufemia, para llegar a la catedral.
Unas 1.500 personas abarrotaron la catedral, para asistir a una misa que ofició el obispo, Quinteiro Fiuza, concelebrada con otros párrocos de la diócesis, acto que sirve como prólogo a la Semana Santa.
El delegado de patrimonio diocesano, Miguel Ángel González, explica que la Borriquilla es "una talla muy digna, conservadora, en cuanto a estética", que realizó Aldrey en 1960, "en un momento que el arte iba por otros ismos".
La talla popular de la Borriquilla, que muestra la imagen de Jesucristo con "un semblante agradable", contrasta con las imágenes más valiosas que salen en la procesión del Viernes Santo, como El flagelado de la catedral y El Cristo esperando a ser crucificado, de la parroquia de Velle, ambas del Maestro de Sobrado, que es el gran escultor del siglo XVI. El Cristo yacente, en la urna, también es una imagen magnífica del siglo XVIII, resalta Miguel Ángel González.
La Dolorosa del siglo XVII, que se coloca detrás de la reproducción de la Capilla del Santo Cristo, dejaron de sacarla en procesión el año pasado, para evitar que se deteriore con los movimientos, por lo que la sustituirán por otra talla buena de la Dolorosa, del siglo XVIII, que "no es de la calidad de la del Santo Cristo". También dejó de salir en procesión un Cristo magnífico de la parroquia de Santo Domingo, para evitar daños.
En cambio, continúan participando en la procesión del Viernes Santo en Ourense, imágenes de Velle, O Couto, Mariñamansa, Santísima Trinidad y de otras parroquias cercanas.
Por su parte, el historiador Enrique Bande recuerda que antiguamente se realizaban dos procesiones de Ramos en Ourense. La primera por la mañana, con la bendición de los ramos en la Catedral, de donde salía la procesión de la Borriquilla por la puerta norte, bajaba por la rúa Alba, Paseo y entraba de nuevo por la puerta norte de la catedral. La otra procesión se hacía por la tarde, con las imágenes del Ecce Homo y de la Dolorosa, que se veneraban en el templo del convento de San Francisco. Bande recuerda que "O Chicarrón" de Velle solía llevar el mejor ramo de la procesión. Al finalizar la misa, le vendía las hojas a la gente, atribuyéndole cualidades milagrosas.