J.FRAIZ - OURENSE
Difícil de asociar al viejo adusto que llegó en túnica de color morado, que arrojó a la arena tórrida de Os Remedios una voz gripada, con la leyenda del Sr. Dinamita que asaltó el Teatro Apollo de Harlem en 1963 y sudó tres kilos de furia soul. "Vas con la ilusión y la expectativa de que la gente a la que admiras toque tan bien en Ourense como lo haría en Madrid. Pero James Brown defraudó un poco, estuvo rácano", rememora un Charly Domínguez, bajista de Los Suaves, con venia para ubicar a Ourense sobre el mapa.
El boxeador frustrado, el hombre negro que aprendió a cantar en los campos de algodón, cayó en julio del 2000 en el crepúsculo de su carrera, como una tormenta de alisios sobre la ciudad. Ocho mil personas, los cautivados por el Get up de un anuncio, los melancólicos del It´s a man´s, man´s, man´s world, los del espídico Sex Machine; cultivaron el asombro de una ciudad alejada de las tournées de grandes artistas que, durante la última década, se ha permitido en alguna ocasión rozar el cielo.
FARO llevó una impresión de ´resaca´ al titular la crónica de aquel concierto. Una quimera que se hizo indisolube con el mecenazgo del Xacobeo, el refugio al que puede acudir Ourense, según los expertos, para cruzar el umbral del circuito internacional de grandes conciertos. "Por el presupuesto del que disponen los concellos, contar en Galicia con el Xacobeo es jugar con ventaja", manifiesta Aurelio Gómez Villar, artífice en aquel momento desde la Concellería de Cultura del show de Brown y del que fue el anterior jalón de la música con mayúsculas en la ciudad. BB King, sagrada majestad del blues junto a Albert y Freddie King, abatió en julio de 1999 a una multitud rasgada por los riff con los que logró atemperar la alegría y el luto de la música blues.
De los americanos, pervive su impronta; aunque fue un grupo británico heavy el que concitó mayor expectación en la historia musical de Ourense. "Fue el primer gran concierto internacional que tuvimos; y más de 8.000 personas abarrotaban el Campo de Fútbol de Os Remedios". Era mayo del 98 y los datos del show desbordaron titulares: 60.000 vatios de sonido, 20.000 para monitores, 400.000 de luces e iluminación, 32 focos móviles... son cifras que aún estremecen.
"En aquella ocasión, lo logramos porque el agente de Iron Maiden trabajaba con Los Suaves", explica Villar. Pero atraer a la constelación de grandes estrellas requiere un esfuerzo vedado para ciudades pequeñas.
"Para grandes eventos fan falta grandes aforos e grandes taquillas porque, a un artista de 3 millóns de euros, hai que lle sumar os gastos de loxística, seguridades, producción, etc", desmenuza el productor ourensano y director de Agadic, Juan Carlos Fasero.
Algunos sostienen la voz aun desde la periferia. El Café Latino, de la mano de Eduardo Rodríguez durante 24 primaveras, se desmarca en Ourense con una oferta exclusiva del mejor jazz del mundo: tótems como Ray Brown, Hank Jones, Jackie McLean o Míchel Camilo han saboreado el tueste de su café. "Recuerdo al cuarteto de Dennie Richmond como la primera vez que cuatro gigantes cupieron en un pequeño café".