REDACCIÓN - OURENSE
En una zona fluvial situada en la ubicación del Polígono de San Cibrao das Viñas, pero con gran valor ambiental, la Confederación Hidrográfica Miño-Sil está recuperando un tramo de 1,3 kilómetros de uno de los afluentes del río Barbaña, donde culminará una inversión aproximada de 300.000 euros. Las principales actuaciones, que podrían estar terminadas ya en el mes de junio, corresponden a la adecuación de la senda fluvial, la mejora para uso social del río y de sus inmediaciones, además de la reforma de la estructura de vegetación de las dos riberas.
Los trabajos recaen en su totalidad en el término municipal de San Cibrao das Viñas, que da cabida a los otros cuatro grandes polígonos industriales de la provincia de Ourense. Las mejoras medioambientales afectarán a ambas márgenes del afluente del Barbaña, en un caudal dañado en los últimos meses por los vertidos de carácter contaminante registrados con diferente intensidad y con grave afectación, a finales de junio de 2009, cuando un derrame de metales pesados diezmó la fauna del Barbaña.
El entorno fluvial del Polígono de San Cibrao presenta acumulaciones de residuos a lo largo del tramo de arroyo donde actuará el organismo de cuenca. Los operarios retirarán los residuos sólidos dispersos y actuarán con máquinas para limpiar el cauce de los voluminosos de mayor peso y dimensión.
Por otra parte, las mejoras eliminarán el exceso de vegetación fluvial. Se realizarán desbroces y podas selectivas de todo el verde que dificulta el tránsito por los senderos naturales, y se retirarán los restos de vegetales caídos y acumulados en el cauce del arroyo. Según ha estimado la Confederación Miño-Sil, la superficie vegetal a la que afectarán los trabajos alcanza las cinco hectáreas.
El entorno fluvial del polígono cuenta con varios puntos de taludes erosionados, debido al drenaje deficiente desde la carretera asfaltada que circunda el afluente; y también por los vertidos incontrolados de escombros existentes en la zona. Además, las mejoras paliarán las zonas inutilizadas por el paso de tuberías y por casetas de hormigón y ladrillo, cercanas al arroyo, que van a ser derribadas al no preverse ninguna utilidad.
Para lograr la continuidad del enclave, la Confederación Miño-Sil ejecutará un sendero natural de 2 metros de anchura, aprovechando zonas llanas. En algún tramo del trazado, será necesario realizar estabilizaciones de escalones mediante las técnicas de bioingeniería que dirigirán parte de las actuaciones previstas para la zona fluvial.
Estos procedimientos consistirán en la realización de entramados de troncos, la colocación de biorrollos y fajinas vivas en las zonas de cárcavas; así como la colocación de mallas de coco biodegradable y aportes de tierra vegetal en la zonas más erosionadas.
Árboles autóctonas
Uno de los ejes de la actuación pasa por consolidar el uso social del río, por lo que se acondicionarán entre 5 y 6 zonas de descanso a lo largo del recorrido. Habrá mesas de madera y bancos de descanso, así como una zona con circuito biosaludable para permitir la práctica de ejercicio físico al aire libre.
La eliminación de la vegetación acumulada será paliada con la plantación de árboles autóctonas, como freixos, amieiros, abedules o robles. El saneamiento y drenaje incluyen las colocación de tuberías en zonas de escorrentía.