JAVIER FRAIZ - OURENSE
La estrechura del nuevo edificio judicial de O Barco amontonará funcionarios y legajos en la oficina para causa civil y en la que tramitará las cuestiones de lo penal. Tal y como denuncia el sindicato SPJ-USO, los empleados no cabrán con la holgura precisa para desempeñar una actividad diaria y, en un espacio de 27 metros cuadrados, compartirán asuntos y déficit de acomodo un total de siete funcionarios por oficina.
Las dependencias se han proyectado en las plantas segunda y tercera del nuevo edificio, que será inaugurado en las próximas semanas tras culminar un proyecto que arrancó en 2008. Sus dimensiones, impropias para el trabajo de 14 personas según la central sindical, son inferiores también al vestíbulo de entrada a cada piso, diseñado con 30 metros cuadrados de espacio.
Desde este zaguán parte un pasillo hacia el interior de la estructura, donde hay una dependencia destinada en un principio a sala de confidencialidad para conciliaciones o declaraciones, que contará con 20 metros cuadrados. Inmediatamente a continuación se encuentran los despachos del secretario de juzgado, que habitará una estancia de 24 metros cuadrados; y del juez titular de cada órgano, que dispondrá incluso de aseo en una dependencia prácticamente igual, con 26 metros cuadrados, que cada una de las oficinas judiciales donde se amontonarán los funcionarios.
En el que será su lugar de trabajo, sólo hay espacio suficiente para instalar tres mesas. Esta disposición no deja sitio para el séptimo funcionario de cada uno de los dos juzgados barquense. “O no tiene sitio o no se contó con él”, matiza Edesio Fuentes, responsable en Ourense del sindicato USO. Para contrarrestar esta situación, el séptimo empleado ocupará un lugar acondicionado en la sala que pensaba destinarse las declaraciones confidenciales.
Fuentes mantiene que “no hay por donde moverse, lo que se agravará en cuanto se produzca el traslado, por la constante presencia de los profesionales que allí acudan además de las personas que pasen a prestar declaraciones, tanto en la oficina civil como en la penal”, explica.
El sindicato censura, además, que las oficinas judiciales queden expuestas a los espacios comunes del edificio. Los juzgados están acotados por frentes acristalados que no preservaría la intimidad y necesidad de concentración de estos catorce funcionarios en su tarea diaria.
Violencia de género
USO lamenta que el diseño interior del edificio vulnerará el recogimiento de los usuarios, especialmente de las víctimas de violencia de género cuando acudan a presentar denuncia al Juzgado Número Uno, órgano donde recaen las competencias sobre la materia. “Esto es grave porque es un edificio proyectado para muchos años”, concluyen.