X.M. DEL CAÑO - OURENSE
El presidente de la Real Academia Galega (RAG), Xosé Luís Méndez Ferrín, pide que la Xunta y el Gobierno central fijen partidas económicas para la entidad que representa. La RAG es el único organismo de estas características en Europa que se mantiene sin presupuesto estable, después de más de un siglo de funcionamiento. Ferrín formuló la demanda en el transcurso de una comparecencia pública que realizó ayer en la Diputación de Ourense.
La institución provincial que preside José Luis Baltar aprobará en pleno adherirse a la propuesta que realizó por octavo año consecutivo Pen Club de Galicia, que reclama la concesión del Premio Nobel de Literatura para Méndez Ferrín. La Diputación de Ourense se ha comprometido a realizar una aportación económica a la RAG.
La Real Academia Galega necesita 1,2 millones de euros "para sobrevivir, resaltó el tesorero, Manuel González. La entidad cuenta con 28 personas en nómina, realizando distintos trabajos. El presidente y los miembros de la junta ejecutiva no tienen remuneración económica.
González explicó que la única partida fija que tiene la RAG, estipulada en 60.000 euros anuales, la recibe de la Consellería de Educación "a fondo perdido". El resto de la liquidez procede de la firma de convenios y contratos para acometer trabajos concretos. Esto impide que pueda aprobar unos presupuestos a principios de año y realizar una programación.
El tesorero reconoce que la situación económica de la RAG es "preocupante", debido a que necesita "unos recursos mínimos para abrir las puertas", manteniendo un "cierto margen de libertad", en la tarea que tiene encomendada, en materia lingüística.
Ferrín justifica la inclusión de las cuentas de la Real Academia en los presupuestos generales de la Xunta y del Gobierno central, argumentando que "esta es una academia real, vinculada con el Instituto de España". Recordó que la Academia Vasca está respaldada por el Gobierno de Euskadi, por las diputaciones y por el Ministerio de Cultura de la República de Francia.
El presidente de la RAG admite que lo ideal sería lograr "una dotación máxima", como la que tienen las dos existentes en Brasil, donde los académicos cuentan con coches oficiales para que puedan recorrer el país, con la encomienda de que lo reflejen en sus obras literarias. Pero Ferrín se conforma con "un término medio" de "austeridad", consistente en dotar a la RAG con los fondos necesarios para que pueda desempeñar sus funciones, entre las que se encuentran la confección del diccionario, una "permanente e inacabable tarea", la gramática, la terminología, continuar con la toponimia y la onomástica personal, para profundizar en el conocimiento de los apellidos gallegos.
Baltar agradeció que Ferrín realizara su primera visita institucional a la Diputación de Ourense. "Estoy seguro de que su histórico compromiso con Galicia y con nuestra lengua será el motor que guíe esta nueva etapa de la RAG, una institución clave y esencial para entender nuestro propio país", aseveró. Baltar admitió que había conocido por FARO DE VIGO las "penurias económicas" que tiene la Real Academia Galega, que contempla como "las penurias del pueblo gallego", por lo que anunció que la Diputación "pondrá su grano de arena", dentro de sus posibilidades. El presidente de la Diputación abogó por "recuperar la armonía lingüística" durante su intervención. "La Academia tiene un valor moral que no podemos despreciar y estoy seguro de que ayudará a construir puentes y abrir caminos para que los sectores que hoy están tan distantes puedan hallar lugares comunes de encuentro", afirmó Baltar, en clara referencia a la confrontación que existe entre la RAG y el presidente de la Xunta, Núñez Feijóo, por el decreto del gallego.