JAVIER FRAIZ - OURENSE
Es viernes; hay nubes con claros en la ciudad de Ourense y arrecia lluvia en la Finca Fierro, la urbanización atravesada por las lindes de la capital con el Concello de Barbadás. Un grupo de vecinos espera respuestas mientras su presidenta, Luisa Yáñez, repite "la lucha de toda una vida". Tres más trazan desde una acera la división imaginaria entre los términos municipales y se ven anclados en el medio, sin derecho a registrar sus propiedades, sin saber a qué policía llamar en caso de urgencia y atosigados por los impuestos que todavía les exigen los dos ayuntamientos: tasas de basura y agua en Barbadás, donde están empadronados; contribución del IBI, que pasa al erario de la capital.
La adhesión de la Finca Fierro está paralizada porque el Concello de Ourense se ha rezagado en el trámite. Aún debe aprobar en pleno el procedimiento de permuta (ya lo hizo Barbadás hace un año) para que la Xunta se pronuncie sobre las condiciones del cambio de suelos. Sólo hay acuerdo político, y una actuación adelantada al reloj administrativo y al régimen de competencias: el Concello urbanizó el aparcamiento de Outariz, a finales de 2008, en un terreno que jurídicamente pertenece, por el momento, al ayuntamiento de Barbadás.
El procedimiento no ha prendido la crispación; y los tres partidos, desde gobierno u oposición, abogan por respetar "un acuerdo entre dos ayuntamientos" que justifican la vía administrativa, "cuyos trámites se hacen muy largos", afirma el teniente de alcalde y concejal de Infraestructuras de Ourense, Andrés García Mata.
Desde el extremo ideológico se aferra al consenso José Manuel Freire Couto, alcalde popular de Barbadás, además de Enrique Nóvoa, portavoz municipal del PP y vicepresidente de la Comisión de Infraestructuras del Parlamento de Galicia. PSOE, BNG y PP reconocen la situación jurídica de unos terrenos que han sido transformados en 120 plazas de aparcamiento junto a uno de los enclaves termales de la ciudad. "Hay que utilizar el sentido común, porque esta zona gana mucho con las obras", replica García Mata.
El desarrollo de Outariz acordado entre Ourense y Barbadás en no alcanzaría al restaurante que se construye junto a las Pozas do Maimón, "que está dentro del término municipal de Ourense", matiza Áurea Soto.
"Ayer me acerqué expresamente al lugar y vi las obras", contesta Luisa Yáñez, que pone voz al desencanto de sus convecinos. Llevan varios años adheridos al compromiso de los políticos y recuerdan, con malestar, cómo Alexandre Sánchez Vidal y el actual regidor, Francisco Rodríguez, les prometieron por escrito atender sus demandas. La palabra dada lleva tiene fecha de 26 de diciembre de 2005, cuando los que acabaron germinando el bipartito, eran líderes de la oposición. "Llevan tres años y estamos igual o peor", dice Yáñez.