M.J.ÁLVAREZ - OURENSE
A la espera de que la bajada del caudal del Miño permita hacer un balance de los daños definitivos, el Concello de Ourense está elaborado un informe sobre los desperfectos causados por la subida del río en las instalaciones termales públicas del municipio, que podrían superar ya, según el concejal de Infraestructuras Andrés García Mata los 150.000 euros.
La capital termal de Galicia lleva casi mes y medio sin termas. La causa, la crecida del Miño que desde antes de Navidad ha mantenido anegadas las cuatro instalaciones termales del municipio, A Chavasqueira, Veigas do Muíño, O Tinteiro y Outariz todas ellas en la margen derecha del río. Sólo ha sido posible utilizar la fase superior de las pozas de Outariz, las únicas que han estado accesibles en la mayoría de los días pero demasiado alejadas para la gente mayor.
Tuberías y bombas de agua afectadas, zonas verdes, muros de mamposterías tirados por las aguas del Miño. “El cálculo que hemos hecho hasta ahora con la ayuda de las concejalías implicadas asciende ya a más de 150.000 euros, pero está claro que cuando baje el cauce fluvial podremos valorar lo que ahora no se ve y la cifra podría multiplicarse” explica Andrés García Mata.
Pero esto “es lo que hay” indica, en relación a la ubicación de todos los espacios termales que fueron construidos en su día en zona inundable y están sufriendo todos los inviernos importantes desperfectos, al tiempo que obligan a los bañistas a desplazarse hasta Outariz para poder disfrutar de sus terapias termales o bien prescindir directamente de ellas.
Apertura de compuertas
La concejal de Turismo y Termalismo Ana Garza reconoce que el Concello “no puede prever el tiempo que están anegadas y por tanto los usuarios tendrán que tener paciencia; es lógico que los embalses tengan que abrir sus compuertas y que ocurra esto”.
Pero la situación se ha enquistado este año, una de las temporadas invernales con un periodo mayor con las termas inutilizadas. “Por eso no podemos saber con claridad cuales van a ser los daños”.
En principios el nivel de las aguas y su capacidad de erosión, ha dañado las zonas verdes que rodean a los recintos termales.
También se han movido piedras de grandes dimensiones y se cree que podían haberse dañado con la grava y arena del río las canalizaciones de las tuberías que llevan el agua termal desde su surgencia hasta las pozas.
Los muros también presentan según fuentes del Concello grietas dada la alta presión que lleva ejerciendo el agua durante semanas por la crecida fluvial.
“Aunque no haya llovido, son muchos los embalses que confluyen en el Miño se produce el deshielo de las montañas y es inevitable que esos embalses abran las compuertas y afecte a esta zona termal.
No es la mejor ubicación. El grupo de Gobierno del Concello ya denunció en varias ocasiones la “osadía” del gobierno anterior, por empecinarse en ubicar en ese tramo fluvial ribereño, zona considerada inundable, unas instalaciones que ya se preveía que pasarían parte del año inundadas. De hecho el edil de Medio Ambiente, Demetrio Espinosa señaló que “es un gasto que habrá que pagar todos los años por no cumplir en su día la ley.