M.J.A. - OURENSE
Detenido después de muerto. Podría ser el efectista pero verídico epitafio de un ourensano cuyo cadáver era trasladado esta misma semana desde Barcelona para recibir sepultura en un cementerio de Ourense, en un coche fúnebre que no llegó a la hora fijada a destino, porque su conductor fue retenido durante horas por la Guardia Civil en una estación de servicio riojana, por quintuplicar la tasa de alcohol permitida.
"El conductor no estaba "algo" bebido, sino que iba realmente borracho, pues le inmovilizaron el furgón fúnebre a las 4 de la tarde del miércoles y a las 10 de la noche, cuando llegaron los chóferes de remplazo, todavía tenían que agarrarlo porque no podía tenerse en pie de la borrachera," relatan trabajadores de la estación de servicio riojana donde se desarrolló el pintoresco suceso.
Los hechos tuvieron lugar este mismo miércoles, cuando una empresa funeraria catalana realizaba el traslado de un cadáver desde Barcelona a Ourense. En el vehículo fúnebre el conductor y su mudo acompañante.
El radar móvil situado en el límite entre La Rioja y Navarra, detectó que el vehículo que excedía la velocidad máxima permitida y unos kilómetros después un segundo radar móvil volvía a detectar al furgón funerario circulando con exceso de velocidad, motivo por el que la Guardia Civil de Tráfico le dio el alto en la autopista AP- 68 a la altura del municipio de Calahorra, en La Rioja.
Tras someter al chófer a la prueba de alcoholemia, se comprobó que éste quintuplicaba la tasa permitida, por lo que se procedió a la identificación del conductor y a la movilización del coche fúnebre que junto con su el correspondiente carga, el ataúd fueron trasladados al área de servicio de la estación de Servicio de Petronor en Calahorra.
Una vez allí los agentes del Subsector de Tráfico y el exhausto chófer "que no paraba de llorar, no sabemos si por el exceso de alcohol o porque era consciente del lío en el que se había metido" aseguran testigos presenciales de la cafetería esperaron pacientemente un conductor de relevo procedente de Barcelona.
Transcurridas una seis horas un responsable de la empresa catalana con la que la familia del difunto había contratado el traslado del cadáver a Ourense, y el chófer que iba a suplir al conductor ebrio, llegaban al aparcamiento de la gasolinera de Calahorra, donde aún tuvieron que ayudar a sostener por ambos brazos a su compañero, con signos según los mismos testigos de una intoxicación etílica de largo recorrido.
Fuentes de Serveis Funeraris de Barcelona negaron que la empresa pertenezca a este servicio municipal que tiene representa a la mayoría de la firmas del sector, pero calificaron de "dramático el daño que el comportamiento de ese conductor ha hecho a un sector muy profesional" indicaron.
El chófer se excedió además con el alcohol en una comunidad, La Rioja pionera en la aprobación de una normativa que prohibe la venta en bares de autopista de bebidas de alta graduación donde sólo se puede tomar vino o cerveza.