V. RODRÍGUEZ - OURENSE
El grupo del Partido Popular rechazó la propuesta del BNG para que la Diputación reclamase a la Xunta de Galicia la apertura de los centros de día y sociales construidos por el anterior gobierno en concellos como los de Nogueira de Ramuín, Para do Sil y A bola, así como que se mantengan los criterios de gestión pública en los mismos frente a la "política de imposición" de privatización puesta en marcha.
Así, el portavoz de los populares y vicepresidente de la Diputación, Placido Álvarez, apeló a la "autonomía de los concellos", que dijo "no podemos usurpar", para rechazar los argumentos expuestos por el portavoz del BNG, Xosé Manuel Fiírvida, en favor de la gestión pública y la necesidad de que esos centros presten el necesario servicio en zonas del rural, y que contaron con el apoyo del grupo socialista.
Fírvida denunció que la propuesta de privatización del PP "rompe" la universalidad de estos servicios, que tiene una repercusión directa en su calidad, así que perjudica a las personas más desfavorecidas. Y acusó a los populares de "favorecer negocios privados de amigos", sin importarles "desmantelar" los servicios públicos gallegos que se habían puesto en marcha.
También denunció las "presiones y amenazas" que sufren algunos concellos para consolidar una "privatización acelerada " de esos centros, con los que no contaron.
Una apreciación con la que discrepó Placido Álvarez, que arremetió contra el Consorcio de Benestar Social que creó en su momento la Vicepresidencia de la Xunta, y que "era un globo que estaba a punto de explotar"
Además de recordar la estrategia seguida en su momento, en la que "si no firmabas la adhesión al consorcio, no había centro.
Y reprochó a Fírvida que se arrogase el BNG la creación de la red de Servicios Sociales, cuando "eran muchos los concellos de la provincia que venían prestando ese servicio, con una carencia clara de fondos propios para mantenerlos.
Parón
Desde el grupo socialista se apoyó la iniciativa del BNG, y se criticó el "parón" que sufren muchos de los proyectos relacionados con los servicios sociales que había iniciado y aprobado el anterior gobierno, y que supone una "merma en la calidad de vida para las personas mayores", especialmente los del medio rural.
Criticaron al PP por "no creer" en la gestión pública, y de apoyar la privatización de unos servicios en los que primará los resultados económicos.