V. RODRÍGUEZ - OURENSE
El portavoz del grupo del PP en el Concello de Ourense y presidente de la Junta Local, Enrique Nóvoa se ha convertido en la primera víctima de un congreso que elegirá hoy a un nuevo presidente. Después de las últimas declaraciones realizadas por el hijo del barón popular y candidato a suceder a su padre en la presidencia, Baltar Blanco, lo que espera es que no lo conviertan en un "proscrito" por haber apoyado la otra opción, que encabeza el alcalde de Verín, Jiménez Morán.
Aunque ayer reconocía no sentirse "proscrito", Nóvoa sufrió en carnes propias las más duras descalificaciones dirigidas por parte del clan Baltar, que no dudó en calificarlo de "traidor", llegando a recordarle que fueron ellos los que "le salvaran la cabeza" después de que el PP perdiese la alcaldía de Ourense, con él de candidato", y en cuya lista iba como número dos el actual presidente del partido y de la Diputación, José Luis Baltar.
Lo que no parece intranquilizar a Enrique Nóvoa es el anuncio, en clave de advertencia-amenaza, que hizo Baltar Blanco, en el sentido de que si es el nuevo presidente provincial del PP, no será el candidato en la próximas elecciones municipales.
Así, la respuesta de Nóvoa fue clara y con cierta ironía: " Él se lo pierde", para proclamar que por encima de todo, y de las criticas que recibió por decidir apoyar a Jiménez Morán, es que "soy un militante del PP", además de recordar que "por encima de cualquier cuestión están las siglas del partido".
Lo que lamentó, después de ver como se están desarrollando los acontecimientos en la campaña, y que le colocaron como diana de las criticas del baltarismo, que le responsabiliza de que Jiménez Morán contase con los apoyos necesarios para ser candidato, es el trato recibido.
"Si alguien no coincide con otro en los planteamientos, y uno de los no lo respeta, me da mucha pena", dijo mientras volvía apelar a la unidad de un partido en el que debe imperar el talante de tolerancia.
Y puso como ejemplo ilustrativo lo ocurrido en el grupo municipal del PP, en el que "un compañero, la que quiero por la vida -en referencia a Odilo Masis- optó por apoyar a otro candidato, y no pasa nada".
Esa es la normalidad por la que apuesta Enrique Nóvoa, pero dejando su preocupación por los posibles "vetos" que se puedan producir a determinadas personas después del congreso. su filosofía pasa por apoyar a los que elijan los militantes, que decidirán con sus votos.