JAVIER FRAIZ - OURENSE
El Concello de San Cibrao das Viñas es objeto de cuatro expedientes, cada año, por indicios de vertidos al río Barbaña. La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil ha cursado además, desde noviembre de 2004, cuatro sanciones contra el ayuntamiento gobernado por Elisa Nogueira, que como administración titular de la depuradora municipal es responsable de la admisión de los vertidos generados en los cuatro grandes polígonos de Ourense: San Cibrao das Viñas, Pereiro de Aguiar, Barreiros y Parque Tecnológico.
El consistorio que linda con la capital debe, según mandato legal, efectuar analíticas periódicas para testar la calidad del agua, en función de diversos parámetros que no pueden exceder el umbral marcado en la autorización de vertidos otorgada a la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de San Cibrao. El documento recoge que "se realizará un mínimo de doce controles repartidos en intervalos regulares durante un año y esos resultados se remitirán a la Confederación Hidrográfica".
El incumplimiento de esta exigencia motivó dos de las sanciones tramitadas por el organismo de cuenca desde 2004. Concretamente, los expedientes fueron abiertos en 2005 y 2007 porque el Concello de San Cibrao das Viñas no remitió los resultados de las analíticas que debe realizar.
Las otras dos sanciones corresponden, sin embargo, a episodios de contaminación que afectaron, en diferente medida, al río en un plazo de 9 meses. Una de estas multas ya ha sido notificada al Concello de San Cibrao, que compensará con 18.740 euros los efectos del vertido que, en septiembre de 2008, arrojó al cauce del Barbaña sustancias peligrosas como cobre o zinc.
En proceso de trámite y, tras una propuesta de la Confederación que resolverá el Consejo de Ministros en última instancia, se encuentra el expediente de sanción por la contaminación con metales que provocó, en junio, la muerte de más de 17.000 peces. El Concelllo de San Cibrao podría ser multado con un montante total de 670.000 euros incluidos daños al ecosistema; después de que los informes técnicos constataran que el vertido procedía de San Cibrao, donde no fue contenido por la depuradora municipal.
La Ley de Aguas resuelve de manera explícita la cuestión sobre responsabilidad de vertidos, pese a que en algunas declaraciones Elisa Nogueira atribuyera la obligación a la empresa concesionaria.
El texto legal aclara, en su artículo 101.4 que "el titular de la depuradora como responsable de la admisión de vertidos industriales a su red de colectores hará cumplir el reglamento interno del vertido".
El resto de expedientes cursados contra San Cibrao, una media de 4 veces al año, son resultado de episodios de contaminación que, en la mayoría de los casos, llenan el cauce de espumas blancas. Su origen puede estar en procesos naturales del río, o ser efectos de un vertido que, como ocurrió a principios de enero, no excede los parámetros de contaminación.