S.F. - OURENSE
El arzobispo de Santiago, Julián Barrio Barrio, participó ayer en el ciclo de conferencias organizadas por la Diócesis de Ourense en el marco de la II Semana de Teología y que este año se centra en la celebración del Año Santo Compostelano. Así pues, alrededor de 300 religiosos, creyentes y público general abarrotaron el aula cultural del Liceo para escuchar las consideraciones del arzobispo en torno al año jubilar y que Julián Barrio ya recogió en su carta pastoral titulada "Peregrinos de la fe y testigos de Cristo resucitado".
Tras la presentación a cargo del obispo de Ourense, Luis Quinteiro, que se felicitó de tener el sepulcro del Apóstol Santiago "a un tiro de piedra", Julián Barrio se preguntó ante el atento auditorio "¿qué sentido tiene celebrar el Año Santo cuando la cultura laicista impregna la realidad que vivimos?". Una actualidad añadió, "marcada por el desasosiego generado por la crisis económica o la violencia". Pese a ello, el arzobispo cree que sigue habiendo "un lugar para el componente jacobeo", y de hecho, apuntó, "la peregrinación es un hecho concreto".
Para Julián Barrio, recorrer el Camino por penitencia "no debe desvirtuarse ante otras motivaciones ajenas" y animó a los allí presentes a reflexionar sobre los "valores permanentes" legados por el peregrino. Según el arzobispo, la propia vida "es un camino" y lo que se aprende en el peregrinar es "a dar y recibir".
La pastoral de Barrio se estructura en siete capítulos que reflexionan sobre la fuerza sobrenatural que empuja a los peregrinos hacia la tumba del Apóstol en Compostela y sobre la experiencia evangelizadora del Camino. Barrio reconoce que la peregrinación jacobea ha ido en aumento en los últimos Años Santos pero reivindica que este acto no sea analizado como un símbolo meramente antropológico, sino también eclesial. En este sentido, demanda que la llegada al sepulcro como meta no debe perder nunca ese espíritu sobrenatural del creyente y quedarse sólo en una mera expresión cultural.