JAVIER FRAIZ - OURENSE
Operarios de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras trabajaron ayer para consolidar la zona de tierra y piedras que se derrumbó, el pasado 2 de enero, sobre la calzada izquierda (en sentido a Santiago de Compostela) de la autovía AG-53, a la altura de Punxín.
La Xunta de Galicia destinó maquinaria de refuerzo del talud, junto a una grúa de gran tonelaje, que fueron empleadas para reforzar la ladera en el punto kilómetrico 84,5, el más afectado por las lluvias de comienzo de año.
Fue apuntalado mediante bulones (tornillos de grandes dimensiones y cabeza redondeada) y con la finalidad de consolidar la zona para evitar nuevos corrimientos de tierra, el talud que comenzó a invadir la autovía, ya el 1 de enero, y que 22 horas después arrastró grandes moles de piedra y tierras al firme de la AG-53, provocó un accidente de tráfico que afortunadamente se saldó sin heridos; y sorprendió a los usuarios que transitaban, aquella madrugada, por esta vía que es competencia de la Xunta de Galicia.
La actuación en la zona del derrumbe hizo preciso regular el tráfico para asegurar la seguridad de los conductores mientras se efectuaban los trabajos.
Aunque según la Xunta de Galicia, la previsión pasaba por habilitar el doble sentido de la circulación a través de la calzada derecha (en dirección a la capital, Ourense) únicamente desde las 9 de la mañana de ayer hasta las 17,00 horas; al cierre de esta edición, el tránsito se mantenía todavía restringido por esos dos carriles a lo largo de un tramo con una longitud aproximada de un kilómetro.