JAVIER FRAIZ - OURENSE
Agentes de Policía Local y, en menor número, de la Policía Nacional de Ourense cerraban el paso, a primera hora de ayer, a un número aproximado de 60 vendedores ambulantes que no pudieron instalar su puesto en la feria de la capital porque carecen de la autorización de actividad exigida por el Concello de Ourense.
Fue el primer control de licencias que realiza el ayuntamiento tras haber notificado a los feriantes, "uno por uno" según la concejala de Comercio Ana Garza, que deben armonizar su situación con una ordenanza municipal sobre venta ambulante que data de 2005.
Cerca de la mitad de los feriantes a los que se impidió participar en la tradicional feria del 17 (trasladada a este lunes tras coincidir a domingo), procuraron durante la mañana de ayer cumplir el trámite de los permisos municipales. El resto de afectados deberá, en primer lugar, ponerse al día con el Concello del pago de tributos atrasados que, en algunos casos, acarrean deudas superiores a los 5.000 euros, una cifra que estimó a FARO Fonti Montoya, presidente de la Asociación de Vendedores Ambulantes.
El Concello de Ourense suavizará, sin embargo, la contribución de tales atrasos, mediante el fraccionamiento de pagos e incluso el aplazamiento "siempre que haya el compromiso por parte de los vendedores de que se va a cumplir la normativa", señalaba Ana Garza al término de una reunión mantenida con representantes de los vendedores a una hora en la que los puestos que acatan la licencia, alrededor de 150, echaban en ese momento el cierre tras la jornada de feria.
Las exigencias municipales para la actividad ambulante radican en la "organización de espacios, que son asignados a cada uno de los feriantes", y forman parte de un registro elaborado por el ayuntamiento en el que se controla el desarrollo de la actividad.
Con la regularización de permisos, se pretende evitar el deterioro del entorno de Barbaña, de modo que se pueda exigir a cada feriante que se haga cargo de los residuos y basuras generadas, en el entorno de su puesto, durante toda la jornada.
La ordenanza municipal prevé además, la apertura de expedientes de sanción o, llegado el caso, la restricción de actividad. Por parte de Fonti Montoya, la voluntad de los feriantes se orienta en la dirección propuesta por el Concello de Ourense: "me encargaré personalmente de que no vuelva a la feria quien deje sin recoger su puesto alguna vez más", señaló.
"No se trata de impedir a nadie que trabaje en la feria, lo que puede ir a más por la época de crisis en la que estamos" , recalcaba Ana Garza. El propósito que avala la concelleira es "conciliar en armonía la feria con el espacio verde que es el río Barbaña", consideró. La basura no ha dañado el río, según registros de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, pero "sí ha provocado quejas de vecinos y usuarios", que cada 7 y 17 del mes acuden en masa para hacerse con algún producto a bajo precio.