SANDRA DE LA FUENTE - OURENSE
Sólo los inmigrantes que acreditan una situación económica estable pueden traer a su familia de forma regular e iniciar una nueva vida aquí. En 2009 un total de 78 lograron acceder al programa de reagrupación familiar y engordar así el padrón de Ourense con 119 habitantes más. Otros 75 estabilizaron su situación legal al conseguir los ansiados papeles que les permiten pasear por la ciudad sin miedo y plantearse también la posibilidad de trasladar a la capital de As Burgas a su familia.
Sin embargo, las cifras del desempleo ocultan el nombre y apellido de muchos de estos inmigrantes que habían conseguido acomodarse en la ciudad y por lo tanto traer a su pareja e hijos e incluso a otros miembros de la familia con graves problemas económicos en su país de origen. La pérdida del contrato del cabeza de familia implica la total pérdida de ingresos y una situación desesperante para la unidad familiar. Al menos 34 inmigrantes se encuentran en esta situación y han acudido al departamento municipal de Benestar Social para solicitar asesoramiento para la búsqueda de empleo y ayudas económicas.
Pero las familias en peligro por falta de ingresos podrían ser más pues no todos los inmigrantes empadronados en la ciudad se sirven de las ayudas y asesoramiento jurídico y social que presta el Concello. De hecho, de los 5.986 inmigrantes empadronados, sólo 335 son usuarios directos del servicio de atención al inmigrante del ayuntamiento y que en términos familiares afecta a 560 habitantes empadronados. De ellos, 196 tienen la documentación en regla mientras que los 139 restantes se encuentran en situación irregular.
La edil de Benestar Social en el Concello de Ourense, Marga Martín, explica que no es obligatorio tener los papeles en regla para formar parte del padrón municipal. La inscripción en el mismo está regulada por la Ley de Régimen Local e insiste en que los inmigrantes “poden inscribirse amosando o pasaporte ou o DNI do seu país”.
Además, la Ley de Extranjería recoge en su artículo 6.3 que “los ayuntamientos incorporarán al padrón a los extranjeros que tengan su domicilio habitual en el municipio y mantendrán actualizada la información relativa a los mismos”, por lo que Martín se muestra totalmente en desacuerdo con la intención del alcalde de Vic, Josep Maria Abadal, de no empadronar a los inmigrantes “para salvar la ciudad”. Marga Martín sostiene que una medida así no hace más que avalar una creciente “hipocresía” social que intenta restar derechos a los inmigrantes pero “recurre a eles para que ocupen os postos de traballos que ninguén quere”. Martín bromea asegurando que “si Vic non os quere, Ourense si”.
En cualquier caso, la población inmigrante es relativamente escasa en una ciudad con 109.045 habitantes empadronados a fecha del pasado 5 de enero, lo que supone un porcentaje del 5,5 por ciento respecto a la población ourensana.
88 nacionalidades
Portugal es el país que más habitantes ha aportado al padrón de Ourense, con 1.064 ciudadanos, si bien los que más recurren a los servicios que presta la concejalía de Benestar Social son los inmigrantes de Brasil, seguidos de los de Colombia, República Dominicana, Senegal, Marruecos, Cuba, Venezuela y China.
En cuanto al número de empadronados, con Portugal como el país con mayor representación en Ourense, le siguen Colombia, con 752; Brasil, con 653; Venezuela, con 415; República Dominicana, con 373; y Rumanía, con 294. Y a pesar de ser una ciudad pequeña, As Burgas es también una capital multicultural con habitantes procedentes de 88 nacionalidades tan diferentes como Sierra Leona, República Democrática del Congo, Uzbekistán, Rusia o Japón. Incluso un solitario ciudadano palestino vive en la ciudad con el inevitable peso de haber sido inscrito en el padrón municipal bajo nacionalidad israelí.