S.F. - OURENSE
La empresa de construcción Copasa, que promueve la edificación de dos torres de 19 plantas en el barrio de A Ponte, prevé iniciar las obras de ejecución de la primera este mismo semestre, una vez que ha concluido favorablemente la tramitación de las pertinentes licencias municipales. El proyecto se desarrolla en los terrenos localizados al este y oeste del Ponte Novísimo y da forma al mayor crecimiento vertical de la ciudad previsto por el nuevo Plan Xeral de Ordenación Municipal aprobado en 2003.
Una vez aprobadas por la Xunta de Galicia las modificaciones puntuales solicitadas por el gobierno municipal, el urbanismo del distrito norte de Ourense ha quedado desbloqueado y será Copasa la empresa que empiece a configurar el nuevo perfil urbano de este barrio en el que, además de las dos torres de 19 plantas, se construirán dos grandes bloques de 11 y 16 plantas. El promotor de esta última urbanización es Eligio Nieto, pero según la edil de Urbanismo, Áurea Soto, todavía no se han dado pasos para su ejecución siendo Copasa la única empresa que por el momento sigue adelante con el macroproyecto inmobiliario ajeno a la dura crisis que vive el sector.
Por su parte, y fruto también de la aprobación de una modificación del PXOM planteada por el gobierno local, el área de Urbanismo ha iniciado ya el proyecto de reparcelación en el solar de la esquina de Basilio Álvarez con la avenida de As Caldas, por lo que se ha iniciado una nueva ronda de contactos con los propietarios de las viviendas abandonadas y de las que todavía están habitadas para desarrollar el área de reparto que se gestionará mediante un sistema de cooperación. Es la primera vez que el Concello de Ourense pone en marcha este procedimiento y la edil de Urbanismo cree que las expectativas son buenas, sobre todo porque se desbloquea una polémica iniciada ya con el PXOM de 1986. Concretamente se trata de aumentar la edificabilidad prevista en 1.300 metros cuadrados para reubicar a los propietarios y de forma que los aprovechamientos urbanísticos resultantes se destinen a la urbanización del entorno. Además, el Concello recibirá una parte de la edificación (planta baja y primera) para nuevas dotaciones que pueden ser delegaciones municipales o equipamientos sociales para el barrio.
Según explicó ayer Áurea Soto, "algunos propietarios querían todo el aprovechamiento" y por eso ha costado desbloquear esta actuación. De hecho, antes de la modificación, el planeamiento contemplaba las cargas de la urbanización para el Concello: "Es un sitio muy envenenado", apunta. En todo caso, la concejala cree que la reparcelación podría estar finalizada este año puesto que algunos propietarios han manifestado ya su deseo de ser reubicados en el nuevo edificio, mientras que los que no acumulan los derechos suficientes para recibir una vivienda serán compensados en metálico.