A.F. - RIBEIRA SACRA
La suspensión de los viajes en catamarán en el río Sil, que las obras de ampliación de la central hidroeléctrica de Santo Estevo harán impracticable de abril a octubre, supondrá un duro golpe para la Ribeira Sacra. El paseo por el Sil se queda sin Xacobeo. Y es que la declaración de impacto ambiental que recibió el visto bueno del Gobierno hace año y medio no contempla esta afección turística.
Iberdrola no incluyó en dicho informe la paralización durante seis meses del servicio de catamarán y los peregrinos y turistas que quieran aprovechar el Año Santo para conocer la Ribeira Sacra con el tradicional paseo por el río tendrán que darse prisa, ya que las obras previstas en la presa de Santo Estevo, obligarán a suspender la navegación a lo largo del embalse debido al descenso del nivel de las aguas. Éstas bajarán 30 metros haciéndolo innavegable.
Durante seis meses los catamaranes con base en el embarcadero de Doade y gestionados por la Diputación lucense, quedarán inoperativos. Será la segunda vez desde que Iberdrola inició las obras ya que el pasado verano el catamarán más grande que cubre la ruta tuvo que permanecer sin servicio unos meses al descender el caudal 15 metros, un dragado que llegó a investigar la Fiscalía aunque finalmente la denuncia fue archivada.
El nuevo vaciado previsto para 2010 supondrá un revés importante para una comarca muy turística y cuyo principal atractivo, junto a los vinos, es el paseo fluvial. Un impacto económico que tendrán las obras en la Ribeira Sacra y que no aparece contemplado en la declaración de impacto ambiental que presentó Iberdrola, donde la única afección que aparece se refiere a las "molestias a los visitantes y usuarios del catamarán así como a los turistas en general", debido al "trasiego de camiones" con material para las obras.
Esta omisión de la ruta del catamarán fue denunciada ayer por el grupo ecologista Amigos da Terra, que puso en tela de juicio la declaración aprobada.
Desde la Confederación Hidrográfica Miño-Sil aseguran que la necesidad de vaciar el embalse para las obras era una información "publica", que ya figuraba en el proyecto inicial de Iberdrola, y que ni los concellos ni la diputación ni ningún particular "hicieron alegaciones en su día". Pero nada convence a los ecologistas que se oponen a la ampliación y denuncian la "connivencia" entre el Gobierno e Iberdrola, y añaden una nueva repercusión de las obras, la aparición de tormentas torrenciales, que podría alterar el microclima de la Ribeira Sacra y las características de sus vides.