SANDRA DE LA FUENTE / OURENSE
La familia del menor obeso tutelado por la Xunta de Galicia ha decidido no esperar a los informes favorables de los técnicos de Menores para recuperar a su hijo. A la ronda de concentraciones de apoyo celebradas ya en Carballiño y Vilagarcía y otras previstas en otros puntos de la provincia se suma ahora una rueda de contactos con organismos y partidos políticos para recabar todo el apoyo posible. El jueves con el Defensor del Menor y ayer con el BNG.
Para coordinar estas acciones, la familia Montoya-Gabarres ha recibido la visita de una delegación de gitanos andaluces en representación de la Federación de Asociaciones Romaníes de Andalucía y ha solicitado también el apoyo de la directiva nacional de Pueblo Gitano. Quieren llegar al final y la única meta posible es recuperar al niño de forma inmediata, sin esperar a que el servicio de Menores dictamine favorablemente el retorno a casa definitivo. De hecho, algunos miembros de la familia han anunciado ya su total disposición a iniciar una huelga de hambre si hace falta.
Así lo comunicó ayer el responsable de Pueblo Gitano en Galicia, Sinaí Giménez, que ha solicitado una reunión con la conselleira de Traballo e Benestar,_Beatriz Mato, en la que participen únicamente él y el abuelo del menor. Considera que el niño "ya no sufre obesidad mórbida, no está en peligro de muerte ni desamparado", por lo que Pueblo Gitano entiende que la vuelta a casa es "razonable". En cualquier caso, si la conselleira no muestra su disposición a recibirles solicitarán permiso para una gran concentración de protesta contra la Xunta en Santiago en la que reunirán a 1.500 gitanos de toda España. Según Giménez, congregarlos será fácil pues "creen que la Xunta está discriminando al niño por ser gitano y no podemos aguantar más".
Por su parte, la delegación andaluza se reunió ayer con el delegado de la Xunta, Rogelio Martínez, para conocer la situación oficial._La reunión acaparó la atención del delegado toda la mañana y finalizó con momentos de tensión provocados por los vecinos de la familia que increparon a Martínez. El delegado destacó el "trato impecable" con los gitanos pero estos tacharon el encuentro de infructuoso:_"La reunión pudo terminar en el primer minuto". El propio Luis Montoya se mostró reacio a dar la mano a Rogelio Martínez.
Con todo, el niño salió ayer del centro para pasar el fin de semana en casa con sus padres.