S.F. - OURENSE
El menor obeso llegó el martes a la Unidad de Pediatría del CHOU “contento y dando besos”. Así lo describe una de las usuarias de esta planta que se presentó a la familia en el ascensor: “Me imaginé que eran ellos porque los había visto en las fotos de la prensa y les pregunté. Me dijeron que sí y que ya se había arreglado todo”.
Ya en la planta conoció al pequeño: “Genial, estaba muy contento, nos dio dos besos y se fue al ciber que hay al lado con mi hija a chatear, estuvieron allí toda la noche”. Según esta mujer, el menor nervioso y asustado que temía que la Xunta le alejase de su familia, es un niño “feliz, muy alegre y sociable”.
Además, está en su salsa porque es el protagonista de la película más taquillera de los últimos tiempos. Dice esta usuaria que “se siente famoso, como un actor de cine”.
Y como tal ayer no dejó de recibir visitas, hasta diez de un golpe y siempre de sus compañeros, primos y familia. También el director del centro de menores en el que vivirá provisionalmente cuando finalice esta corta estancia en el hospital, que acudió a visitarlo acompañado de Antonio Blanco, el que fuera director durante el gobierno bipartito. Un guardia de seguridad controlaba en planta que no se colase ningún gráfico infiltrado, por lo que la calma se matuvo en todo momento.
“Ya no se esconde”
La tensión mediática, en cambio, se mantenía fuera donde los cámaras de televisión desplegaban sus unidades móviles para hacer conexiones en directo. Uno de los parientes del pequeño confirmó por la tarde que algunos medios de comunicación le ofrecieron dinero por una foto del menor en la habitación del hospital pero que se negó porque “en estos momentos, tenemos que hacer lo posible por el bien del niño”.
Su tío, Daniel Montoya, asegura que “está muy contento aquí porque ya no se tiene que esconder”, pero se niega a decir nada más: “Me han dicho que de momento no hable con nadie, que es lo mejor para él”.