SANDRA DE LA FUENTE - OURENSE
La Xunta de Galicia ha logrado hacer efectiva la tutela sobre el menor obeso que permanece desde ayer ingresado en la planta de Pediatría del Complexo Hospitalario de Ourense (CHOU) pero el caso no termina aquí. Todavía pesa sobre los padres del pequeño, Luis Montoya y Margarita Gabarres, la querella criminal interpuesta por el fiscal jefe provincial, Florentino Delgado, a comienzos del mes de noviembre por el delito de desobediencia por no entregar al niño en fecha y forma.
Esta acusación se vio ampliada unos días después al constatar la Fiscalía que el niño faltaba a clase de forma reiterada y sin justificar desde el año pasado. Este curso, concretamente, se ausentó de forma definitiva el 2 de octubre, lo que supone una circunstancia grave de absentismo escolar.
Por un lado, el instructor del Juzgado número 2, Antonio Piña, aseguró ayer que la entrega del menor a la Xunta no influye en el procedimiento y que "la situación es la misma que antes". De hecho, apuntó que la resolución del procedimiento abreviado iniciado a partir de la querella interpuesta por el fiscal está a punto de definirse, "posiblemente esta misma semana".
Por otro lado, el fiscal jefe mantiene su firmeza frente a la acusación dirigida contra Luis Montoya y Margarita Gabarres y ayer afirmaba también que la situación no ha cambiado: "La querella sigue adelante y se está preparando el escrito para formalizar la acusación".
Florentino Delgado apunta que "no se puede consentir que se incumpla el ordenamiento jurídico", y además matiza que, en este caso, los padres han contado con todas las garantías legales. Se refiere, entre otras cosas, a la presentación de las pruebas que justificasen su actitud tanto en la desobediencia por no entregar al niño como por no llevarle al colegio. Delgado insiste en que se ha hecho todo "y ahora sólo queda cumplir la legalidad". Además, concluye el fiscal, "no se puede trasladar a la opinión pública que todo queda en un apaño porque la ley es igual para todos".
Cabe recordar que el niño ingresó el martes por la tarde en el CHOU y allí sigue mientras se le realizan las pertinentes pruebas médicas y psicológicas que determinen su estado de salud. Aparentemente el pequeño está bien y su estancia prolongada en el hospital responde más a un intento de la Xunta por adormecer un tema que ha despertado un interés mediático sin precedentes en esta ciudad, que por un problema de salud. Fuentes sanitarias aseguraban ayer que el pequeño permanecerá ingresado al menos hasta el viernes y que, entretanto, la dirección del centro de menores A Carballeira, al que será trasladado el niño, y la Xunta de Galicia gestionan las condiciones del internamiento.
El responsable del centro tutelar fue precisamente una de las personas que acudió ayer a la planta de Pediatría en una visita profesional para conocer el estado del pequeño. Allí pudo hablar también con el abuelo del menor que se ha convertido en el representante familiar de referencia tanto en el trato con el centro de menores como con el tutor más próximo del niño que no es otro que el delegado territorial de la Xunta, Rogelio Martínez.
En cualquier caso, el menor está muy bien custodiado por un guardia de seguridad que la dirección del complejo hospitalario ha puesto en la planta de Pediatría para restringir las visitas e impedir el acceso de los medios de comunicación a la unidad. Los medios no lo han intentado pero la restricción del número de visitas a dos acompañantes por paciente no se ha cumplido pues en algunos momentos la habitación ha llegado a estar ocupado por unas diez personas, entre ellas varios niños pequeños.