SANDRA DE LA FUENTE - OURENSE
El alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez, y el concejal de Medio Ambiente, Demetrio Espinosa, visitaron ayer las obras que completan la eliminación de los últimos 20 puntos de vertidos directos de aguas fecales al río Barbaña. Un nuevo colector con un dispositivo de bombeo recoge ahora las aguas residuales de los edificios existentes entre Ponte Pelamios y Camelias y las impulsa directamente a la red de saneamiento de la ciudad.
Tanto para Rodríguez como para Espinosa, la ciudad asiste a un acontecimiento histórico pues por fin se rinde "homenaxe ao noso querido río Barbaña", dijo el alcalde, y se pone fin a un "proceso histórico" de eliminación de vertidos fecales al cauce en su tramo urbano, concretamente entre Pozo do Inferno y la rúa Carriarico. El proyecto, desarrollado por el Concello de Ourense con financiamiento del Fondo Estatal de Investimento Local (FEIL), supuso una inversión de 88.000 euros y fue adjudicado a Aquagest.
Ahora, la concejalía de Medio Ambiente estudia sanear también el río Loña y completar así la limpieza integral de los ríos que conforman el entramado municipal. Según adelantó Espinosa, el saneamiento del Loña requiere un planteamiento distinto al del Barbaña, pues si bien en este último existía una zona específica con una concentración "moi grave" de vertidos, el Loña es un río de carácter rural rodeado de viviendas unifamiliares que, en muchos casos, ya cuentan con fosa séptica. De hecho, este río está más afectado por las aguas residuales de las pequeñas granjas agrícolas domésticas y por los herbicidas procedentes del riego de huertas y cultivos que drenan directamente al río. El concejal entiende que estos vertidos "non son tan graves coma os do Barbaña" pero reconoce que "non están controlados". Por el momento, el equipo de Espinosa elabora un inventario de los puntos exactos en los que se están produciendo vertidos para "abordalos con plena garantía e concluir as obras de saneamento". Según explica el edil, se trata de "determinar a cantidade de verquidos e a súa gravidade, e despois ver como se soluciona tendo en conta as necesidades da zona".
Respecto a las obras concluidas en el Barbaña, Espinosa explicó ayer que se habían detectado un total de 20 puntos de vertidos de aguas residuales que llegaban al río directamente de las viviendas sin pasar por la red de saneamiento municipal. Su eliminación ha sido compleja, afirma el concejal de Medio Ambiente, y ha requerido una actuación "con moitas dificultades" en un territorio "angustioso" por tratarse de terrenos privados con cuyos propietarios hubo que negociar "un por un". En todo caso, el proceso se ha cerrado con "satisfacción" pues el gobierno local llegó a acuerdos con los propietarios de las 17 fincas afectadas "sin unha soa expropiación".
La complicación, amplía Espinosa, radica en que los vertidos llegaban al Barbaña por puntos de cota inferior a la del colector principal, lo que obligó al Concello a planificar varios pozos de bombeo que recogen las aguas residuales de las viviendas y las impulsan a través de tubos secundarios a la red de alcantarillado municipal. De esta forma se elimina la contaminación del río Barbaña que "a partir de hoxe baixa máis limpo", concluye el edil.