SOFÍA LÓPEZ - OURENSE
La policía francesa consiguió detener hace un par de semanas en Portela, el aeropuerto portugués de Lisboa, al ourensano José Antonio Domínguez Míguez, sobre el que pesa una acusación de intento de homicidio en 2004 en el club de alterne Barbarella, de Loiro de Arriba, en San Cibrao das Viñas, al intentar matar a un empleado del local de un disparo, hechos por los que decidió eludir a la justicia y marcharse a Brasil, donde residía desde entonces.
El acusado, tras ser detenido en el aeropuerto fue conducido, por cercanía, a la ciudad extremeña de Badajoz, rindió cuentas ante el juez y éste decretó su ingreso inmediato en prisión, a la espera de que la policía de Ourense se desplazara hasta el citado centro penitenciario y procediese a su traslado a la cárcel de Pereiro de Aguiar, en la que permanece desde hace unos días. Ayer por la mañana compareció ante la titular del Juzgado de lo Penal Número 1 de Ourense, que le informó de los cargos que se le imputan.
Su detención ha permitido fijar la fecha de juicio. De este modo, la Audiencia Provincial de Ourense acogerá el próximo 21 de diciembre la vista contra José Antonio Domínguez Míguez, para el que la fiscal Ana Delgado solicita la pena de siete años de cárcel y que indemnice a la víctima con una cantidad que supera los 56.000 euros.
El escrito de acusación del Ministerio Fiscal sostiene que el acusado, de 66 años y sin antecedentes penales, se encontraba el 8 de abril de 2004, pasada la media noche, en el club de alterne Barbarella cuando en un momento determinado, mantuvo una discusión y forcejeo con el empleado Francisco Pazos Fernández, ausentándose del lugar.
Tras el incidente, el acusado volvió minutos más tarde al aparcamiento del club, situado en una explanada en el exterior. El fiscal relata que José Antonio se dirigió al dueño del local, José Sousa Rodríguez y le pidió que avisara al empleado.
Una escopeta con licencia
El escrito recoge que el empleado accedió a la petición del imputado y éste procedió a apuntar hacia su cuerpo con una escopeta de caza que llevaba en su vehículo y para cuya tenencia poseía la correspondiente licencia, a una distancia aproximada de 22 metros.
La fiscal se muestra convencido de que José Antonio Domínguez, con ánimo de dar muerte a Francisco, efectuó un disparo alcanzándole la cara, tórax, parte superior del abdomen, hombro y brazo derechos, así como ambas manos, causándole heridas múltiples.
La víctima requirió tratamiento médico quirúrgico y necesitó 128 días para su curación. La víctima sufre secuelas a causa del disparo en un hombre y cuerpos extraños pendientes de ser extraídos, así como limitación de movilidad en un dedo y cicatrices en las partes del cuerpo afectadas por el disparo. De este modo, le fue dada una incapacidad permanente total para la profesión habitual de camarero que desarrollaba.
La fiscal pide también que el acusado no se acerque a la víctima en el plazo de cinco años.