V. RODRÍGUEZ - OURENSE
Son muchas las leyendas que atesora el Monasterio benedictino de San Estevo, en el concello ourensano de Nogueira de Ramuín, como hace escasas fechas proclamó el director de cine José Luis Cuerda, y que pasa a ser el primera Parador Museo de la Red de Paradores de España.
De ahí que no resulte extraño que se utilice como reclamo publicitario e invitación a visitar estas tierras de la Ribeira Sacra el “¡ vive la leyenda¡”. Algo más que un slogan al uso, ya que nada más adentrase en el monasterio y darse de bruces con el claustro dos Cabaleiros, el visitante se comprueba como la historia se da la mano con esa modernidad de comodidad y disfrute hostelero.
La nueva denominación: Parador Museo, hace que Santo Estevo cuente con un valor añadido, al ofrecer todo un catalogo de historias que se fraguaron en un monasterio rodeado por naturaleza autóctona, colorista y frondosa, y arropada por los cañones del Sil, que es otro de los pilares de esa gran riqueza patrimonial y natural con que cuenta esta zona de la provincia de Ourense.
Es por eso que ahora los visitantes, con plano de referencia histórica incluido, pueden recorrer las diferentes estancias del monasterio, con atención especial a los tres claustros; Dos Cabaleiros; Dos Obispos y el do Viveiro, como explicó la directora del Parador Isabel Hernández.
Paseo por la historia
Las treinta y tres placas informativas que se han colocado, permiten al visitante realizar un paseo por la historia de un monasterio que sigue conservando ese halo de misterio, y eso que la luminosidad recorre la mayoría de las estancias, escenario de curaciones atribuidas al poder de unos anillos.
Pero si en su interior el monasterio atesora la riqueza de tantos siglos de vida, en su exterior, los bosques se convierten en la mejor oferta natural para el descanso. A través de sus senderos, en esta época del año llenos de hoja, y con algunos restos de castañas, después de la recogida de un fruto de temporada, se adentra en esas rutas que permanecen fieles a una tradición y que hace diferente a la Ribeira Sacra.
Y qué decir de la gastronomía. Santo Estevo se convirtió en uno de los pioneros en la recuperación de la que ahora se acuña como “cocina del interior”, en la que los productos de la tierra son el principal argumento culinario.
De ahí que su presencia en el “Menú 80 aniversario” fuese obligada, presentando una receta que concita la esencia de la cocina de esta tierra, como es el codillo de lacón asado con castañas, con ese toque de vanguardia.
Es uno de los platos que se convierte en el exponente de una gastronomía que se sustenta en la recuperación de una cocina que tenía como santo y seña los productos de la zona. Una recuperación histórica en la que también se incluye los vinos de la Ribeira Sacra que, a pesar de las dificultades ortográficas de los viñedos, va consolidando su presencia.