SANDRA DE LA FUENTE - OURENSE
En Ourense lo han bautizado como "Camiño escolar" pero en ciudades europeas como Ginebra o Turín, y más próximas como Donosti o Aranda del Duero, le llaman "Pedibús". Aquí se ha implantado en O Couto como proyecto piloto pero el Concello ya quiere llevarlo a otros barrios de la ciudad dado el éxito alcanzado por el experimento.
Se trata de fomentar la movilidad peatonal y de que los niños aprendan a recorrer la ciudad de forma independiente y segura. Y en una sociedad que coge el coche para comprar el pan en la tienda de la esquina urgen peatones. Estos niños que hoy van caminando al colegio, mañana si pueden irán caminando al trabajo. Pues de eso se trata, de que el coche descanse en el garaje, de que haya menos atascos de tráfico y de que los niños aprendan también a disfrutar de forma independiente de una ruta a pie.
La iniciativa ha implicado a los alumnos de segundo y tercer ciclo de Primaria de los colegios Couto y Santo Ángel, así como a padres, abuelos, técnicos de educación, profesores y comerciantes, que actúan como vigilantes voluntarios en los puntos más conflictivos de la ruta como los pasos de peatones o los cruces. Su misión es mirar pero no intervenir.
Un trabajo previo de la Concellería de Educación que comenzó ya durante el curso pasado dibujó cinco rutas seguras para los alumnos de Ervedelo-Vistafermosa, Avenida de Portugal, Rabo de Galo, Salvador Dalí y Progreso-Ervedelo. En cada uno de estos "caminos seguros" se han marcado distintos puntos de encuentro en los que está siempre un voluntario que controla el paso de los niños y vigila que sea seguro. En los cruces observan pero no intervienen, salvo que la situación lo exija. Óscar es uno de los voluntarios en la Praza do Couto: "Nosotros no los acompañamos nunca, confirmamos que el momento en el que van a cruzar es el correcto pero nada más, se trata de que vayan solos".
La iniciativa ha gustado tanto a padres como a abuelos. Los primeros porque pueden quedarse tranquilos en casa mientras sus hijos se van solos al cole, y los segundos porque de repente han asumido una labor de responsabilidad que les reconforta: la de voluntarios en los puntos de encuentro. La edil Ana Garrido está encantada de que esta propuesta de movilidad peatonal haya calado tan bien en O Couto y de que cumpla además una labor social. Pero no siempre los padres se fían del pedibús, algunos no se atreven a que sus hijos "viajen" en él.