SOFÍA LÓPEZ - OURENSE
Un primo de una mujer fallecida el pasado año en la Unidad de Paliativos del Complejo Hospitalario de Ourense, ubicada en el hospital Nai, ha querido denunciar públicamente "el inhumano trato" que recibió su familiar por parte de una facultativa del servicio. Según explicaba ayer Marcelo Álvarez, veterinario en Celanova, "la médica le dijo, sin ningún tipo de rodeos y cuando mi prima se encontraba sola en la habitación en la que estaba ingresada, sin la presencia de nadie de la familia, que su caso no tenía remedio y que su enfermedad era terminal".
El hombre recordaba que los hechos se remontan a principios del mes de marzo de 2008 cuando la mujer, que un año antes había sido operada de un carcoma uterino, tuvo una recaída. "La ingresaron en la Unidad de Oncología y la atención fue de primera, ya que la trataron con enorme cariño y profesionalidad, especialmente las enfermeras".
Sin embargo, Marcelo Álvarez señala que la situación cambió cuando su prima, debido a la gravedad de su estado de salud, fue trasladada, el 17 de marzo de 2008, a la Unidad de Paliativos, sita en la segunda planta del hospital Nai desde hacer un par de años. "Cuando fui a visitarla por la tarde, estaba hundida anímicamente y totalmente desesperada, debido a la forma en la que la doctora le había informado de su estado".
A Marcelo no le pareció correcto el proceder de la facultativa, por lo que habló con ella el lunes siguiente "aunque la conversación fue estéril". Así, recordó que tan pronto como reclamó a la médica la manera en la que informó a su prima sobre su estado de salud "me cortó rápidamente y me dijo que a ella nadie le decía cómo tenía que tratar a los pacientes".
Además, añadió que a la doctora "no le importó para nada el hecho de no haber esperado a hablar con los familiares para recabar su opinión ni ver cuál era la mejor forma de decirle a mi prima que se estaba muriendo". A su juicio, "yo creo que esto viola los derechos del paciente a preservar su intimidad y a que se respeten sus deseos. Hay gente a la que le gustará saber exactamente qué enfermedad tiene y el pronóstico, sobre todo si amenaza su vida, y habrá otros a los que aunque haya que decirles la verdad, no quieren oírlo con esa brusquedad, porque además, los hijos de mi prima estaban en el extranjero".
"Desprecio absoluto"
Marcelo Álvarez también ha querido denunciar que el estado grave en el que se encuentran estos pacientes, debería conllevar a que estén solos en una habitación, y no acompañados de otros enfermos, "ya que se viven situaciones muy violentas". Así, recordó que su prima compartía habitación con una mujer que llevaba cuatro meses agonizando. "Pesaba treinta kilos, convulsionaba constantemente y le tenían que pinchar cada poco. Los gritos eran horribles y ni siquiera había un biombo con el que tener un poco de intimidad entre las enfermas".
El veterinario, residente en Celanova pero nacido en Argentina, también recriminó esta situación a la médica. "Me contestó que en mi país seguro que todavía era peor, lo que demostró un desprecio absoluto". Con respecto a la atención psicológica a los enfermos terminales de la Unidad de Paliativos, consulta que en aquel entonces se producía una vez a la semana, Marcelo pidió también que fuese a diario para paliar el deterioro anímico de los enfermos. "La médico me contestó que una situación terminal no la arreglaba un psicólogo".
Su prima falleció la madrugada del 3 de abril de 2008 y Marcelo considera que "sus últimos días fueron muy tristes, porque el personal pudo haber hecho más desde el punto de vista anímico y moral, a fin de aliviar su sufrimiento psicológico".
El Sergas, 3 meses después
En agosto de 2008 Marcelo envió una carta a la conselleira de Sanidad informándole de todo lo indicado anteriormente. El secretario del Sergas en aquel entonces le contestó tres meses después: "quiero agradecerle sus quejas, que creo que nos ayudarán a seguir mejorando nuestras prestaciones a los pacientes de la Unidad de Cuidados Paliativos".