SANDRA DE LA FUENTE - OURENSE
El Concello de Ourense iniciará el próximo mes de diciembre la demolición de las construcciones que aún siguen en pie en la calle Eulogio Gómez Franqueira, en A Ponte, y que en otro tiempo fueron viviendas ferroviarias. Estas casas habían sido cedidas por el Ministerio de Fomento al gobierno local para su reconversión en equipamiento social pero un problema de clasificación en el Plan Xeral de Ordenación Municipal aprobado en 2003 impedía la ejecución del proyecto previsto: un Centro de Día financiado por la Xunta de Galicia. Como prueba de la existencia de una obra iniciada y paralizada por este error existe aún un cartel que promociona una inversión de 39.000 euros.
Concretamente, el planeamiento urbanístico calificaba este espacio como zona verde, impidiendo la construcción del citado centro social demandado por los vecinos de A Ponte. Por este motivo, el área de Urbanismo promovió la correspondiente modificación del PXOM que el jueves fue aprobada de forma definitiva por la Xunta pero que deja en el aire el ansiado Centro de Día. De hecho, recuerda la concejala de Benestar Social, Marga Martín, que la ejecución de este proyecto era una realidad y que ya existía el compromiso de una partida económica por parte del gobierno autonómico del bipartito para su ejecución en cuanto se solventase el problema de la calificación del suelo. "Estaba acordado que nosotros poníamos a disposición de la Xunta el terreno y ellos construían el Centro de Día", recuerda Martín.
Sin embargo, los primeros presupuestos de la Xunta de Alberto Núñez Feijóo para 2010 no contemplan esta inversión por lo que el Concello de Ourense carece de la financiación necesaria para llevarla a cabo. En cualquier caso, sí acometerá el derribo de las casas por un motivo de "seguridad", según indicó la concejala de Benestar Social.
La demolición prevista para el mes próximo costará 20.000 euros y aliviará la preocupación de los vecinos de la zona que ya se han quejado en numerosas ocasiones ante el gobierno local de la libre utilización de las casas abandonadas y en ruinas por parte de algunos toxicómanos como nuevo "picadero" de la ciudad.
Marga Martín también considera necesario el derribo de las edificaciones pues reconoce que sí existe un "riesgo para la salud" por la presencia de jeringuillas, botellas rotas y basura en este espacio.
Con todo, y pese a no poder ejecutar el Centro de Día demandado por los vecinos, el Concello estudia las alternativas posibles siempre dentro del marco del equipamiento social. Áurea Soto, la edil de Urbanismo, insiste en que el barrio de A Ponte necesita dotaciones municipales y asegura que "el alcalde está buscando dinero para llevar a cabo este proyecto". En cualquier caso, Marga Martín advierte que no se llamará Centro de Día pero que será un centro con las mismas características y el mismo servicio social.