SANDRA DE LA FUENTE - OURENSE
El perfil urbano de Ourense no podrá evitar torres de hasta 19 plantas en la margen derecha del Miño, en A Ponte, pero al menos este barrio de la ciudad no quedará oculto tras una gran pantalla construida ladrillo a ladrillo en edificaciones de 11, 16 y 19 alturas. La Xunta ha aprobado de forma firme 6 modificaciones del PXOM vigente que minimizan el impacto de las edificaciones y liberan al Concello de cargar con los gastos de su urbanización.
Desde su llegada al gobierno local, el PSOE ha luchado contra estas moles de hormigón autorizadas por el planeamiento urbanístico redactado por la corporación anterior del PP y aprobado de forma definitiva por la Xunta en 2003. Pero este PXOM, sobre el que pesan 9 sentencias de nulidad, sigue vigente y entre tanto el bipartito sólo puede introducir modificaciones que si bien en ningún caso van a reducir la edificabilidad concedida sí minimizan el impacto del crecimiento vertical previsto para el barrio de A Ponte, junto a la ribera del Miño. De momento, la Xunta ha aprobado las seis grandes correcciones solicitadas por el departamento de Urbanismo que dirige Áurea Soto y que corresponden a los puntos más sensibles y que más dañan el modelo de ciudad previsto y promocionado por el propio PSOE.
Es el caso de las dos torres de 11 y 16 alturas que se levantarán al final del puente Novísimo, junto a la N-525, en el nudo que registra el mayor volumen de tráfico de toda la provincia y una zona clave para proyectos estratégicos de la ciudad como los accesos a la zona termal, las terrazas urbanas, la integración del AVE o la estación intermodal.
El plan de 2003 prevé que dichas torres se construyan sobre un zócalo comercial de diez metros de altura a modo de dos grandes pantallas colocadas de forma que ocultarían todo el barrio de O Pino y parte de A Ponte tras de sí generando un grave impacto visual y de habitabilidad en la zona. En cambio, la Xunta ha dado el visto bueno a la modificación planteada por el Concello de Ourense que consiste en separar las torres y liberar el espacio junto a la carretera N-525 y la avenida de Basilio Álvarez generando un nuevo espacio peatonal que permita en el futuro ampliar el conflictivo nudo viario con casi cuatro mil metros cuadrados "de forma que se pueda convertir en una vía bulevar con tratamiento de calle y no de carretera".
La separación de las torres, añade Áurea Soto, "ha sido muy cautelosa" pero resulta menos lesiva pues sustituye las edificaciones en pantalla por un tratamiento en terrazas "que puedan ser utilizadas por los ciudadanos formando un conjunto de espacios urbanos interconectados".
El Concello tampoco puede evitar la construcción de una torre de 19 plantas junto al puente Ribeiriño previsto en el PXOM pero ha logrado modificar las alineaciones aumentando el largo de la calle e incorporando un acceso peatonal ajardinado. La propuesta inicial, recuerda Soto, "cegaba un ojo del puente impidiendo el paso".
Otro de los grandes logros que se consiguen con la aprobación de estas modificaciones es la supresión de las cargas de urbanización al Concello, tal y como se venía haciendo. Es el caso de la esquina As Caldas con Basilio Álvarez en la que están previstas edificaciones de 7 plantas más ático, con subidas de hasta 12 alturas. Soto consideraba abusivo que las cargas de urbanización corriesen a cargo del Concello y ha logrado subsanar esta situación pasando esta responsabilidad a los propietarios: "Había que resolver esto, los propietarios reciben las plusvalías y encima se libran de las cargas de urbanización". Además, la corrección permite incorporar a la zona 1.300 metros cuadrados de dotaciones para el barrio y un incremento de la edificabilidad para reubicar a los propietarios que pierden su vivienda.