SANDRA DE LA FUENTE - OURENSE
Mil quilos de castañas, tres mil chorizos en bollos preñados y 400 litros de vino nuevo para todos los ourensanos que se animaron a participar ayer en el magosto popular organizado por el Concello de Ourense. El convite gratuito es uno de los principales reclamos del festivo de San Martiño y ya es tan tradicional este magosto multitudinario en la Alameda como la interminable y a veces cíclica cola que se dispone ante la carpa de la organización.
La fiesta comenzaba a las cinco de la tarde pero la gente empezó a llegar mucho antes para ponerse a la cola. Nunca un bocadillo de chorizo fue tan cotizado. La propia fila forma parte ya de la fiesta y los diez jóvenes que se encargaron del avituallamiento realizaron la cuenta atrás para iniciar el reparto de la merienda. Y es cierto que al final había para todos, incluso para repetir. A las seis y media, la cola seguía activa.
Parte de las castañas de Riós llegaron recién hechas de un asador mientras el resto se cocinaban lentamente en las brasas de la hoguera encendida en la Alameda. La edil de Cultura, Isabel Pérez, destacó el ambiente que se vive en esta cita anual en la que centenares de personas comparten con el mismo ánimo festivo una celebración tradicional con carácter gastronómico. También los celíacos han sido tenidos en cuenta y por segundo año consecutivo se prepararon bollos preñados aptos para este colectivo.
Ya con el estómago llego, la fiesta se animó con los conciertos del grupo de pandereiteiras Agarimo y el Aula de Música Tradicional Gómes Mouro. A la celebración se sumó también la Mostra de Patrimonio Cultural Inmaterial que se desarrolla en la Praza Maior y que aportó el Festival de Música Tradicional da Asociación de Gaiteiros Galegos, a las ocho de la tarde. También Carlos do Viso, de Redondela, amenizó el magosto con sus "cantos de cego".
El festivo local en medio de la semana rompió sin duda la rutina de los ourensanos que aprovecharon el día sin ocupación laboral para asar castañas y probar el vino nuevo. En casa, en locales vecinales o en el monte, familias y pandillas se reunieron para disfrutar de una jornada ideal para magostos, ni muy fría ni pasada por agua.
Magostos en pandilla
Montealegre es una de las zonas preferidas por los que escogen la celebración al aire libre, si bien este año no destacó la presencia de grupos jóvenes. De hecho, muchas pandillas que sólo se reúnen los fines de semana porque parte de sus integrantes estudian fuera prefieren posponer la fiesta para el sábado.
Con todo, las castañas y el vino nuevo siguen siendo el alma de esta fiesta gastronómica, e incluso los jóvenes asiduos al botellón respetan en gran medida esta tradición compartida por niños y mayores. Así, mientras que los adolescentes optan por la cómida fácil a base de empanadas, tortillas elaboradas en casa y bocadillos variados, las familias lo celebran a lo grande con un buen churrasco acompañado de criollos.
Algunos bares de la ciudad se sumaron a la celebración tradicional invitando a los clientes a castañas, e incluso fue plato extra en algunos restaurantes como el Bande, de la rúa Reza, donde todos los comensales recibieron un plato de castañas asadas por cortesía de la casa.