VÍCTOR RODRÍGUEZ - OURENSE
La crisis económica, el desempleo, la corrupción y la necesidad de recuperar la fe en las personas, fueron los pilares en que sustentó su intervención el alcalde de Ourense, Francisco Rodríguez, durante la ofrenda que realizó ayer en la Catedral a San Martiño, patrón de la ciudad.
Trasladó al patrón de la ciudad ser el portavoz de las "inquietudes y el desasosiego de tus vecinos", a la vez que le pidió al primer vecino de Ourense ayuda ante los tiempos de crisis económica que "destruye empleo", y también la "estabilidad de las familias más humildes", así como para combatir "la corrupción que se multiplica".
Francisco Rodríguez subrayó que en la crisis económica, ninguna medida puede en justicia "postergar a los humildes", y que ninguna solución debe olvidar que "a las mismas puertas de nuestra sociedad opulenta hay millones de pobres lázaros esperando hartarse con la migajas que caen de nuestras mesas de rico", invocando a la parábola del Evangelio sobre el "rico Epulón".
En cuanto a la lucha contra la corrupción, el alcalde proclamó que "debemos separar con decisión las manzanas podridas", y dejar claro que "sin conceder a los corruptos el privilegio de mezclarse en el mismo cesto de la inmensa mayoría de servidores públicos decentes y honestos, bajo la premisa inaceptable e injusta de que todos somos iguales".
Y en la "lucha indeclinable" por la paz y contra toda forma de violencia, dijo que se debe seguir el ejemplo de San Martiño, y "usar la espada sólo para rasgar la túnica que compartiremos con nuestro vecino", para luego "envainarla para siempre", para evitar enfrentamientos entre las personas, y que la historia "no sea la de Caín que sigue matando a Abel".
Mensaje de fe
En el día de la fiesta del patrón de la ciudad, Francisco Rodríguez quiso ser portavoz también de un mensaje de fe en el ser humano, ante la crisis de valores que afecta a la sociedad. Lo que le llevó a invocar que se debe tener fe en que, finalmente, "no podrán dominarnos la avaricia, el orgullo, la maldad, el embuste, la bellaquería o la maledicencia". Y sentenciar que "debemos tener fe en que la fe mueve montañas".
Una proclama que saludó el obispo de Ourense, Luis Quinteiro Fiuza, en su homilía, al coincidir en esa crisis de valores a la que aludió el alcalde, y que se convirtió en la principal causa que llevó a ese aumento de la violencia, la injusticia y también la corrupción.
Los miembros de la corporación, menos que en años anteriores, con el alcalde a la cabeza, se desplazaron en procesión desde el propio concello hasta la catedral, donde tuvo lugar la ofrenda y la misa oficiada por el obispo. Una vez concluido el acto religioso, la corporación municipal retorno, también en procesión, hasta la entrada al consistorio municipal.