V. RODRÍGUEZ - OURENSE
El magistrado emérito de la Audiencia de Ourense y que durante trece años fue titular del juzgado provincial de Menores, Olegario Somoza Castro, es rotundo al afirmar que en el caso del niño con obesidad “debe prevalecer el bien del menor por encima de otras cuestiones”.
Y entorno a la polémica suscitada, considera que es pertinente señalar que tanto la Fiscalía como el Juzgado “reman juntos hacia el mismo puerto de lo justo, y sin perder de vista la luz del faro de lo humano”. Además de recalcar que tanto Juzgado, Fiscalía como la Administración Autónoma, en este caso a través del Servicio de Menores, “no actúan a impulso del capricho”.
Somoza Castro aseguró a FARO que en las actuaciones llevadas a cabo, en el contexto del ordenamiento jurídico, “no se trata de una privación de la patria potestad ni de una ruptura familiar”, como así se quiere dar a entender, sino de “la aplicación de un ciclo terapéutico temporal con la vigilancia clínica necesaria”.
Bienestar del niño
Sostiene el magistrado emérito que el objetivo no es otro que “buscar la recuperación del equilibrio dietético” que perdió el menor, lo que le causó “serios problemas de salud”, y alude a los informes médicos que vendrían avalar la adopción de decisiones que se adoptaron por parte de la judicatura para “evitar males mayores”.
Desde su dilatada experiencia en la problemática de menores, y apuntalando la decisión de “resguardar el bienestar del niño” a través de medidas que no dejen “resquicio alguno” a un posible empeoramiento, considera que “la sensibilidad es una cualidad noble y virtud que debe presidir los comportamientos”, pero advierte que “no puede degradarse de modo que se deslice por la pendiente fácil e irreflexiva de la sensiblería”.
Dice que son “comprensibles y explicables” los sentimientos y afectos paterno filiales, pero recalcó que no se puede “perder de vista la verdadera prioridad, que en este caso es la salud del menor”.
Lo que le llevó a manifestar, desde la referencia de varios casos que en su momento, como juez titular de Menores, debió abordar, que “el cariño mal entendido o la obcecación por parte de los padres, lo que conduce es a cerrar la mente al raciocinio”, con el “grave perjuicio” que le pueden causar a su propio hijo.
Es por eso que insiste en el “acatamiento” que todas las personas deben tener a las decisiones judiciales, en alusión a la actuación de los padres que persisten en su negativa de entregar al menor, ya que de lo contrario incurren en una desobediencia que “como acertadamente señaló el fiscal jefe, Florentino Delgado, no se puede permitir”.
Evitando en todo momento entrar en polémicas que considera “estériles y poco operativas”, y que sólo perjudican al menor, Olegario Somoza subrayó que en este tipo de situaciones se debe actuar “conforme a derecho, y sin ningún tipo de influencia externa”, que por lo visto hasta estos momentos no han favorecido en nada a resolver el problema que tiene el menor.
También lamentó que se intente utilizar el problema concreto que tiene un menor para otras cuestiones, y criticar abiertamente que se hagan comparativas, ya que se trata de un caso que no ofrece ningún tipo de duda, como es “garantizar la salud de un niño con problema de obesidad que dentro de su entorno familiar no se resolvió”.