M.J.A. - OURENSE
Setenta y cuatro años después de la inauguración oficial de la Plaza de Abastos de As Burgas, un anteproyecto elaborado por la Concejalía de Comercio y Turismo del Concello de Ourense, propone la rehabilitación integral del edificio civil que multiplicará su espacio interior pasando de las dos a las cuatro plantas de altura.
Se eliminarán además las actuales barreras arquitectónicas de un edificio con empinadas escaleras de entrada, conectando las cuatro plantas de altura que pasa a tener la plaza con ascensores, conectados a su vez con un parking subterráneo con capacidad para más de 420 vehículos. El objetivo de este macro proyecto es claro: convertir La Plaza de Abastos de As Burgas, en centro comercial, lúdico y de ocio.
El teniente de alcalde Andrés García Mata; la concejal de Comercio Ana Garza y los autores del anteproyecto Alfredo Freixedo y Pedro Diéguez, presentaron ayer las líneas básicas de esta propuesta arquitectónica, que tiene un presupuesto de ejecución de doce millones de euros, y pretende adaptar el recinto y sus ofertas comerciales a un público más joven, y eliminar barreras para los usuarios de mayor edad. “En la actualidad según un estudio, el usuario de la plaza tiene una edad media de 54 años, queremos rebajar esa edad y eliminar además las barreras arquitectónicas que tiene el edificio” explicó Ana Garza.
El anteproyecto presentado ayer se basa en una serie de premisas, impuestas por el cumplimiento de las directrices que marca el Peri de As Burgas, un plan urbanístico propio que afecta a toda las obras que se hagan en un amplio entorno que rodea la fuente de As Burgas, tras ser declarada la zona BIC, Bien de Interés Cultural, por la Xunta y compatibilizar esas restricciones, con la conversión de la zona en un gran espacio lúdico y comercial.
Eliminar el “Rianxo”
Para potenciar esta idea de zona de compra y ocio, se provoca la peatonalización de buena parte del entorno de la futura plaza y la creación de un estacionamiento bajo rasante de más de 400 plazas ubicado bajo rasante, así como una zona de carga y descarga para dar servicio a los comercios.
Según los arquitectos, la topografía del espacio actual es difícil, hay entradas laterales que están tapiadas, la principal tiene unas escaleras de excesiva pendiente y carece de ascensor. La solución propone crear una explanada a la cota actual de la planta baja del mercado y ofrecer así hasta tres entradas sin escaleras.
Parte de esa superficie que se gana, ubicada en la misma cota que tiene en la actualidad la planta baja de la Plaza de Abastos, se destinaría para zonas uso abierto en tanto que la actual área de “rianxo”, que supone “un problema de higiene pues los alimentos se venden al aire libre expuestos a los excrementos de los pájaros” apuntan los arquitectos, se convertirá también esa superficie de uso polivalente, lúdico, comercial o para actuaciones del que carece esta parte de la ciudad.
Las vendedoras del “rianxo” pasa a ocupar la zona que tuvieron hace años, en la fachada del edificio civil, con el abrigo del puente murallón y liberando las construcciones encostadas al puente. El anteproyecto propone una nueva pasarela peatonal para conectar con el otro lado del Barbaña así como un túnel que horadará la estructura del puente de calle Progreso, el que circula paralelo a la Plaza de Abastos a través del que se unirá el casco histórico con el mercado de abastos, desde la calle del Baño.
“La intención es que se pueda llegar a la plaza desde la ciudad a través de seis puntos y crear circulaciones perimetrales, por medio de ramplas de suave pendiente” indicó Alfredo Alemparte en relación a la permeabilidad de la obra.